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jueves, 21 de julio de 2011

Hubo un tiempo en que Dazzler...

... estuvo ciega. O, mejor dicho, la dejó ciega la ciber-bruja psicótica dimensional de cuatro brazos conocida como Espiral al clavarle en la cara (con un puñal y un hechizo) la máscara de su compañera Destino. Fue durante "La Caída de los Mutantes", en la pelea que tuvo la Patrulla X con la Fuerza de la Libertad, una versión al servicio del gobierno de lo que había sido la Hermandad de Mutantes Diabólicos entre cuyos miembros se encontraba Espiral, Destino y Mística. Como la máscara no tenía agujeros para ver (dado que Destino era ciega) la pobre Dazzler se pasó media "Caída de los Mutantes" usando a Madelyne Pyor como perro lazarillo. La Patrulla al completo murió al final de esa batalla y, más tarde, fue resucitada. Por suerte para Dazzler, la trajeron de vuelta sin máscara.

martes, 19 de julio de 2011

Pequeños grandes momentos 2: Doble negativo

Cuando la Patrulla X se convirtió en un éxito, el grupo de Tormenta y los suyos llevaban bastantes números correteando por el mundo. Así que Marvel decidió reeditar la primera etapa de Chris Claremont y John Byrne en una colección que se llamaría Classic X-Men y que incluía historias como la transformación de Jean en Fénix, el viaje a Tierra Salvaje, la aparición del Imperio Shi'ar y la saga de Fénix Oscura. Y como añadido, le encargó a Claremont una serie de añadidos que aclararan o modificaran la historia. Hoy en día, todo el mundo considera esto una aberración por desvirtuar la historia original de una de las mejores etapas del cómic.

Pero, hasta entre esas hay joyas. Aunque sea muy pequeña. La de hoy, tan sólo consta de unas pocas páginas. Fue concebida como prólogo a la Saga de Fénix Oscura y presentación del Club Fuego Infernal. Y no fue Claremont quien la escribió, que bastante bastante trabajo tenía ya por su cuenta, sino Ann Noceti (la creadora de Longshot) acompañada del fantástico John Bolton a los lápices. 

La historia se llama "Doble Negativo" y, la verdad, es que es bastante surrealista. De pequeño siempre pensé que era demasiado adulta para estar ahí. Me parecía casi pornográfica. Eso por no hablar del mal rollo generalizado. Pero nada de eso impidió que quedara fascinado por la malvada Reina Blanca.

El comienzo de nuestro relato nos muestra un oscuro salón en el que una camarera, ataviada con un corpiño negro y medio desnuda, pone unas bebidas a un oscuro personaje. Nosotros no lo sabemos pero esa sala está en el Club Fuego Infernal, una asociación para los más ricos y poderosos. Y el hombre que mira con lascivia a la sirvienta es Jason Wyngard, más conocido como Mente Maestra. Un mutante con capacidad para crear ilusiones.

La camarera, asqueada, sale precipitadamente de la sala hacia el vestuario. Allí, Emma Frost, termina de arreglarse. Su atuendo son semejantes, sólo que uno es negro y el otro es blanco. La pobre sirvienta le cuenta sus penas a su jefa, diciéndole lo horrible que es llevar ese degradante vestuario y lo vejatorio que le resultan las miradas del señor Wyngard. Deberían unirse todas las mujeres del Club para quejarse por tener que llevar ese uniforme.



Emma Frost la corta en ese momento, aclarando a la chica que, en ningún caso, son iguales. Ella es la Reina Blanca y a ella no le obliga nadie a vestirse así. Esas ropas son su armadura para la batalla, sus armas contra los hombres. A ella no la vejan. La camarera estalla diciendo que todos en esa casa son horribles a lo que Emma le responde que no puede esperar más de un sitio llamado Club Fuego Infernal.

Acada la lección sobre el machismo y dejándo a la sirvienta sumida en su dolor, la Reina Blanca sale al encuentro de Jason Wyngard con quien pretende echar una partida al ajedrez. Pero no será de las usuales. No en vano los contrincantes son una de las telépatas más poderosas del mundo y del rey de las ilusiones. 

jueves, 14 de julio de 2011

Esas cosas olvidadas

Tras más de medio siglo de existencia contando, como mínimo, con una colección mensual, es normal que los argumentos sean variados, rectificados e, incluso, olvidados por el camino. Aquí van algunos de estos últimos:

- Los ojos de Gambito: Cuando Tormenta (revertida a su niñez en ese momento por Nanny) se encontró al ladrón Remy LeBeau (también conocido como Gambito) uno de sus características era el poder de seducción e hipnosis que poseían sus ojos rojos. Después de que cayera en el olvido añadieron que sólo afectaba a quienes no supieran de su existencia. Debieron publicarlo en algún sitio porque no se ha vuelto a saber nada de él.

- Indetectabilidad de los X-Men: Después de sacrificar su vida en la lucha contra el ente maléfico conocido como El Adversario en Dallas durante "La Caída de los Mutantes", los X-Men fueron revividos por la Roma, la personificación cósmica del Bien, con una ventaja añadida: serían invisibles a cualquier intento de localización mágica o mecánica. Es decir, que Longshot, Dazzler, Mariposa Mental, Coloso, Lobezno, Tormenta, Madelyne Pryor, Pícara y Kaos no pueden ser detectados por radares, hechizos, sensores térmicos, cámaras, grabadoras, bolas de cristal, centinelas o cualquier otra forma que use la tecnología o la hechicería. Creo que duró hasta la marcha de Claremont pero, después, se desvaneció en la bruma de las historias perdidas.

- Mariposa Mental y sus capacidades especiales: Tiempo hace que la pobre Betsy no utiliza sus poderes de precognición ¿Poderes de qué? De predicción del futuro. Porque la inglesita con cuerpo de japonesa tuvo en su momento la capacidad de ver lo que iba a pasar en la posteridad. No es que lo hay usado mucho en los últimos años. Pero no es el único olvido en relación a la ninja más sexi de Marvel (con permiso de Elektra). Porque en sus múltiples resurrecciones se han dejado por el camino su telequinesis, su espada psíquica, sus poderes de teletransportación a través de las sombras y el tatuaje que le dejó su inmersión en el líquido místico conocido como "Amanecer Escarlata" (en el que tuvo que sumergirse para sobrevivir a las heridas que le causó Dientes de Sable). A ver si se aclaran un poco con la chica, que ya debe estar cansada de tanto cambio.

- La "elficidad" de Estrella del Norte: Como dije en la entrada sobre los mutantes orgullosos, a un guionista no muy avispado llamado Bill Mantlo se le ocurrió que Estrella del Norte estaba muy, muy, muy malito de algo misterioso. Él quería que fuera SIDA, pero el editor le mandó ligeramente a tomar por saco y le encargó la serie a otro que lo solucionó diciendo que sus afecciones se debían a llevar tanto tiempo fuera de su mundo mágico del país de las hadas. Para poco más que para hacer coñas variadas ha valido el tema desde entonces.

Y bueno, de momento, eso es todo por hoy. Olvidados saludos.

jueves, 7 de julio de 2011

Una lagrimita por los muertos 7

Destino vestida para el mal
Como dije la semana pasada, Destino (también conocida como Irene Adler) es un personaje tan excepcional que se merece un artículo propio. Y aquí está. Ella se lo vale. Aunque sea por conseguir hacerse un nombre en un mundo dominado por jóvenes de tetas gordas, cinturitas de avispas, músculos imposibles y envejecimiento ralentizado. Pocos representantes de la tercera edad lo han conseguido: algunos miembros de la JSA de DC, Magneto, Xavier y varios científicos locos. Eso sí, el 95% de ellos con cuerpos tan hipertrofiados como los veinteañeros.

Pero no nuestra querida Irene Adler, que se atreve con un fondo de armario digno de la propia tía May. Eso sí, tiene uno de los mejores pares de piernas de la historia del cómic. Si Tina Turner podía lucir palmito a sus sesenta y muchos, ella también. Porque Destino es un personaje único en el mundo de la historieta. Y es que, además de ser una ancianita adorable, es ciega. No recuerdo a otro personaje que sea ciego aparte de ella, Daredevil y Vendas.

¿Que te parece poco? Pues la encantadora ancianita ciega, en realidad, es una villana, una terrorista fría y calculadora capaz de poner en pie la segunda encarnación de la Hermandad de Mutantes Diabólicos. Pero que el nombre de la organización no te distraiga. Irene no es una sicaria del demonio obsesionada por conquistar el mundo. Por suerte, fue creada por Claremont y eso le permitió combinar su deleznable moral con una personalidad realista. Por eso, la buena de Destino puede odiar, amar, perdonar, traicionar... lo que viene siendo una persona normal, vamos.

El traje tampoco es que tenga desperdicio. Para ser una anciana va bastante destapadita. Y, como complementos ideales, una enorme capa (que da mucha presencia), una máscara dorada (que queda muy enigmático y le va al nombre) y un... algo que le hace la cabeza grande (fantástico para defenderte a cabezazos).

Irene con su ropa de calle
Si no hubiera más que decir sobre la buena mujer, no dejaría de ser una mera anécdota. Pero como vimos la semana pasada, Destino es conocida por ser la amante de Mística. Bueno, tardó en saberse que eran amantes porque nuestro querido Comics Code Autority (la autoridad en Estados Unidos que censuraba los cómics) no permitía usar hombres-lobo o lesbianas, pero como somos unos mal pensados, todos asumimos que se liaban. Y, por una vez, acertamos porque esa era la intención de Claremont... en realidad la intención inicial fue que Destino fuera la madre de Rondador Nocturno y el padre iba a ser... ¡Mística con forma de hombre!. Pero claro, a los Comics Code no les debió gustar mucho eso de lesbianas que se convierten en hombres para fecundar a sus novias y tener un hijo. Eso sí que hubiera sido excepcional.

Y la última razón por la que Irene es alguien importante (aparte de por llevar el nombre de la única mujer que amó Sherlock Holmes) es por su muerte. Primero porque la mató Legión, el hijo de Xavier. Segundo, porque eso cambió el porvenir de Mística y truncó su rehabilitación. Tercero, porque ella misma la había predicho con sus poderes de adivinación. Y, por último, porque es uno de esos personajes que han conservado su estatus de "muerto". Vale, la resucitaron en "Necrosha", pero fue temporal. Después, regresó a su tumba. Y es una pena, porque es uno de esos personajes que merecen la pena.

No me hubiera importado que hubiera regresado de entre los fallecidos a cambio de unos cuantos panolis que, por desgracia, sí que lo hicieron. Destinados saludos.