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miércoles, 5 de octubre de 2011

Grandes Momentos: Cegados por la luz

Ahora que Mike Carey ha anunciado que, seguramente, deje X-Men Legado en breve, es un buen momento para recordar su etapa en X-Men, un periodo con cosas muy buenas, otras más experimentales y algunas poco (o nada) comprendidas. Como yo me encuentro entre aquellos que no llegó a tener claro a dónde iba la colección cuando se centró en Pícara y Era de X acaba de empezar a publicarse en España, me centraré en el principio de su andadura mutante. Muchos dirán que esta saga no son tan importante como para compararla con La Caída de los Mutantes, pero hay que recordar que es uno de los tres periodos (los otros serían los de Jim Lee y los guionizados por Grant Morrison) en los que la colección secundaria dominó sobre Patrulla X (algo no muy difícil teniendo en cuenta que en la Patrulla se desarrollaban sagas tan aburridas como Extremistas con los Morlocks comandados por Máscara como anodinos malos de turno) y que marcó el inicio de la recuperación de la franquicia.

Mente Maestra viste discretita
Los mutantes llevaban tiempo arrastrándose por el fango. El despido de Claremont inició un camino que, acentuado por la falta de estabilidad y creatividad de sus guionistas, fue claramente cuesta abajo y cuya culminación fue la cancelación del 80% de la franquicia a finales de los 90. A partir de ahí, la Patrulla X perdió por completo la importancia e influencia que tuvo en el pasado y ni el regreso del Patriarca Mutante consiguió devolvérsela (más bien lo contrario). La pérdida de poderes sucedida tras el día M no mejoró precisamente la situación al reducir el número de personajes disponibles a 198 y cambiar por completo el status de los mutantes en el Universo Marvel.

Así que los editores se pusieron a buscar un guionista para comenzar un nuevo ciclo para las series X, algo bastante difícil teniendo en cuenta que los escritores que más habían llamado la atención en ese tiempo no podían ser elegidos. Grant Morrison había dado por concluida su andadura en New X-Men, Joss Whedon era demasiado lento para llevar una serie regular y Peter David quería que le dejaran en paz en su Factor X. El elegido, sin embargo, fue Mike Carey, conocido entre otras muchas cosas por su andadura en Vértigo con Lucifer y Hellblazer. Y junto a él un maravilloso (maravilloso para mí que seguro que muchos le aborrecen) Chris Bachalo, más tarde sustituido por Humberto Ramos.

Tensión sexual
Supongo que todo estaría pensado de antemano con vistas a lo que ocurriría más de un año después (y lo espero, porque desperdiciar este grupo por Hope debería estar penado por la ley), pero esta etapa se caracteriza, sobre todo, por la elección de los personajes entre los que abundan los secundarios y los antiguos malos (algo que tenía mucho sentido teniendo en cuenta que Cíclope había concedido una especie de amnistía general a los 198 mutantes que quedaban). Estas son algunas de las elecciones de Carey:

- Pícara: La mutante sureña había cambiado mucho desde que ayudaba a su mamá Mística en la Hermandad de Mutantes Diabólicos, pero se había estancado en su fase de "Estoy muy buena pero no puedo tocar a Gambito". Un poco de mala uva y un liderato que nadie esperaba.

- Hombre de Hielo: Exceptuando a Joe Casey (en la etapa en la que llevaba gabardina), ningún guionista ha sabido aprovechar al pobre Bobby Drake encasillado como estaba en su papel de gracioso sin gracia. Carey sabe darle protagonismo y algo de seriedad.

- Bala de Cañón: Metido en la Patrulla X para que se convirtiera en "el torpe e inseguro paleto", Sam debió preguntarse muchas veces porque no le dejaron seguir siendo el líder de X-Force. Aquí aumenta su seguridad y vuelve a una personalidad más combatiba.

- Cable: Tras el intento fallido de meterlo en la Patrulla X, Carey rescató al mutante del futuro de las garras del olvido para traer algo de experiencia y de estrategia guerrera.

- Centinela Omega: Un centinela de última generación (hecho a partir de una humana) que había recuperado su consciencia original era un miembro perfecto para un grupo tan raro como este. Y una de las pocas cosas rescatables de la serie Excálibur (no confundir con el grupo inglés) que Claremont hizo sobre la vida del Profe X y Magneto en la arrasada Genosha.

- Mística: Ni la propia Pícara creyó que su intención de enrolarse en los X-Men fuera sincera. Por eso decidió vigilarla muy de cerca haciéndola parte de su escuadrón de combate en donde pudo retomar su tonteo con el Hombre de Hielo.

- Dientes de Sable: El asesino más sádico del universo mutante apareció huyendo de unos misteriosos enemigos llamados los Hijos de la Cámara. Tras una inyección de nanocentinelas que impedían que se rebelara, Pícara se lo llevó con su grupo para usarle de ariete.

- Lady Mente Maestra: Creada por Claremont porque otro estaba usando a la otra Lady Mente Maestra (eso sí que son narices), la chica rubia con los trajes más despampanantes desde Emma Frost se unió a los X-Men para vengarse de aquellos que la habían mantenido en coma durante un año.

Con esta plantilla, Carey va tejiendo una serie de sagas (Supernovas, Infección y Tiempo Crítico) en la que va desarrollando los personajes y presentando a secundarios como los nuevos Acólitos formados por el psi Éxodo, el multiforme Random, la temporal Tempo y la forzuda e invulnerable Frenesí. Todo ello acabará convergiendo y explotando en Cegados por la Luz en la que los pintorescos miembros del equipo de Pícara mostrarán sus verdaderos colores. Mística y Lady Mente Maestra (y Centinela Omega después de que Malicia infecte su sistema operativo) son parte de los Merodeadores de Mr. Siniestro (para ser fieles a la verdad Mística lo hace porque Mr. Siniestro le ha prometido que puede ayudar a Pícara con sus incontrolados poderes y con las millones de consciencias que ha llegado a absorber) a los que se han unido los anteriormente mencionados Acólitos y los antiguos Jinetes de Apocalipsis Gambito y Fuego Solar (un día habrá que hablar de ello). Todo ello con la finalidad de acabar con la Patrulla (con toda ella, no sólo con el equipo de Pícara) y recuperar los diarios de Destino, los cuadernos en los que la vidente examante de Mística había escrito lo que depararía el futuro. Y, entre esas anotaciones, se encuentra el nacimiento del primer mutante desde el día M. Ese niño que nacería durante "Complejo Mesías" y que añadiría a los fanáticos antimutantes a la lucha entre Patrulla y Merodeadores.

La parte buena de todo esto, es que Patrulla y X-Men recuperaron el pulso perdido. La mala, que se inició la época de crossovers anuales que harán que "nada vuelva a ser como antes" (al principio te lo crees, pero tras 15 años empieza a cansar tanto cambio radical). Y los protagonistas de esta serie tampoco es que hayan gozado excesiva atención, salvo Pícara y Bala de Cañón que cuentan con sus propias series (X-Men Legado y Nuevos Mutantes, respectivamente). El Hombre de Hielo aparece de vez en cuando, Dientes de Sable fue asesinado por Lobezno, Cable se dedicó a sus cosas de papá de Hope hasta que le mataron, Mística no sé dónde está, Lady Mente Maestra creo que estaba con Madelyne Pryor y Centinela Omega fue asesinada hace dos meses por Infernal. Pero así es la vida. A ver si Peter David decide acoger, al menos, a los dos primeros en su cada día más superpoblado X-Factor. Dentro de poco podrá hacerse una Utopía propia. Y por hoy nada más, que esto ya es demasiado largo. Cegados saludos a todos.

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