Páginas

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Apocalipsis y sus jinetes

Cuando Marvel se dio cuenta de que su idea de reunir al quinteto fundador de los X-Men en la nueva colección de Factor X no acababa de funcionar (en parte porque los pocos fans de la Patrulla X original hacía tiempo que se habían rendido a las maravillas de los nuevos tiempos) le suplicaron a Chris Claremont que les sacara las castañas del fuego. Pero el Patriarca Mutante declinó la oferta. Y no fue porque nunca estuvo de acuerdo con el lanzamiento de esa colección o la resurrección de Jean Grey, si no más bien porque ya cargaba con otras tres colecciones. Aún así, les recomendó para que ayudase a Bob Layton con los guiones a su amiga Louise Simonson, creadora de los Power Pack y esposa de Walt Simonson (en ese momento dibujante de la serie). Ella supo identificar lo que fallaba en la colección: Le faltaba Magneto. Pero el Amo del Magnetismo estaba muy ocupado siendo bueno en su papel de nuevo director de la Escuela para Jóvenes Mutantes. Así que se inventó a Apocalipsis. Al editor Bob Harras le encantó y haciendo gala de su "saber hacer", cambió la última página del número 5 para sustituir al Búho por Apocalipsis como líder de la Alianza del Mal, despidió al pobre Bob (que por otra parte se lo tenía merecido por usar al Búho y hacer que Cíclope abandonase a Madelyne Pryor) y puso a Louise al frente de la colección. Y con ese inicio tan absurdo e incoherente hizo su aparición el inmortal metamorfo con espíritu de darwinista radical y cara de Darkseid (un malo de Superman al que se parece en exceso).

Pero la buena de Louise no tardó en enderezar las cosas. Se deshizo de la maltrecha Alianza del Mal, le dio un motivo a Apocalipsis (la supervivencia del más fuerte) y, sabiendo el gusto generalizado por los grupos temáticos (como Zodiaco o la Sociedad Serpiente), se inventó a los compañeros perfectos para el malvado Apocalipsis: sus jinetes. Muchos han sido los personajes que han ostentado los títulos de Hambre, Peste, Guerra y Muerte, pero lo cierto es que pocos han estado a la altura de los originales. Estos son los cuatro que fueron elegidos en un primer momento para instaurar la ley de la selección natural por la fuerza bruta:

- Hambre: La joven Autumm Rolfson era anoréxica y tenía ganas de venganza. Una caldo de cultivo perfecto para el señor Apocalipsis que le concedió la oportunidad de poner en su sitio a todos aquellos que la habían despreciado. La chica aceptó y su poder mutante de convertir los alimentos en polvo (de ahí su enfermedad) se incrementó para dejar en los huesos a quien tocara. La Bestia fue una de las víctimas de esta dieta milagro, aunque consiguieron rescatarle a tiempo.

- Guerra: Abraham Kieros era un soldado que había quedado paralítico en la guerra de Vietnam. Frustrado y abandonado, el antiguo militar unió gustosamente a la causa (la mayoría de los jinetes se han unido a su señor por voluntad propia) su capacidad para crear explosiones. A cambio, Apocalipsis le devolvió la movilidad, un peinado de monje y un caballito mecánico volador. 

- Peste: La Morlock Plaga ya había aparecido tiempo atrás en los cómics de la Patrulla X haciendo que Kitty Pryde enfermara. Así que su moralidad ya era de sobra conocida. La Masacre Mutante que los Merodeadores llevaron a cabo entre sus compañeros Morlocks no le mejoró demasiado el carácter. Cuando Apocalipsis la rescató, poco tuvo que decirle para que aceptara servirle y ver sus poderes aumentados. Y su primera acción como Peste fue matar a cualquiera que se encontrara en Central Park. Simpática ante todo, la mujer.

- Muerte: El último jinete, su líder, era una sorpresa. Ni más ni menos que el miembro de Factor X: Ángel. Después de que le amputaran las alas debido a las heridas que había sufrido en la Masacre Mutante y a los tejemanejes de su supuesto mejor amigo Cameron Hodge (y en realidad peor enemigo), el pobre Warren Worthington III cayó en una depresión que le llevó a escaparse del hospital y a suicidarse explotando su jet privado (otro de los sabotajes de Cameron Hodge). Sólo la intervención de Apocalipsis consiguió rescatarle de una muerte segura. En agradecimiento y ante la promesa de devolverle sus alas, Warren se sometió a un cruel procedimiento de dolor y condicionamiento mental que le convirtió en la perfecta arma de matar: Muerte, un cruel halcón de alas metálicas y piel azulada que comandó el escuadrón de jinetes de su señor. El control de Apocalipsis cayó gracias a la intervención del Hombre de Hielo pero el mutante que surgió de Muerte, poco tenía que ver con su personalidad anterior. Arcángel era más brutal, más violento y, por qué no decirlo, más útil de lo que había sido nunca el bueno del Ángel.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario