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lunes, 15 de julio de 2013

Guerra de escuelas

Desde que la Bruja Escarlata y la pelma de Hope resolvieran el asunto del Fénix, los mutantes no han dejado de aparecer, como chinches en la cama de un motel barato. Pero en esta ocasión nadie tendrá la exclusiva en la enseñanza de la nueva generación de mutantes pues, hasta el momento, se ha revelado la existencia de tres escuelas: el Instituto Jean Grey de Lobezno, que acaba de admitir a los jóvenes que se quedaron en Utopía tras el Cisma; el colegio que han montado en el Club Fuego Infernal para tener una nueva hornada de Infernales; y, por último, la resucitada Escuela para Jóvenes Talentos de Charles Xavier que Cíclope y los suyos han montado en las instalaciones del Programa Arma X.

Todo parece presagiar que las tortas entre estudiantes de las diferentes instituciones están a punto de llegar. Y, para acabar de rizar el rizo, es bastante posible que los alumnos de la Fundación Futuro (de los 4F) o de la Academia Vengadores se apunten también a la fiesta.

Hace 50 añitos, las cosas eran mucho más sencillas porque el Profesor Xavier tenía la exclusiva en cuanto a escuelas superheroicas. Por aquellos tiempos, aún no existía Harry Potter y la fiebre por las academias ficticias no se había extendido todavía por el mundo. Los héroes eran personajes adultos que sabían perfectamente cómo usar las extrañas habilidades que habían adquirido por accidente. Y entonces Stan Lee y Jack Kirby crearon a cinco adolescentes que asistían a un extraño colegio regentado por un señor calvo en silla de ruedas que podía leer las mentes. Estos estudiantes habían nacido con sus fabulosos poderes fruto de la Era Atómica y debían aprender a controlarlos para defender al mundo de peligrosos terroristas como el malvado Magneto. Y durante 94 números (buena parte de ellos dedicados a reediciones) estuvieron compaginando los estudios con la difícil tarea de salvar el mundo. Hasta que llegó el Giant Size.

Con la llegada del nuevo grupo, el concepto de la escuela cayó un poco en el olvido dado que los recién llegados estaban creciditos de sobra (Lobezno combatió en la Segunda Guerra Mundial y Banshee era un exagente de la Interpol) y sabían usar sus poderes perfectamente (Tormenta llevaba años controlando el clima en África). Pero los editores no se olvidaron y empezaron a presionar a Chris Claremont para que introdujera personajes más jóvenes que atrajeran al público infantil. Primero fue Kitty Pride y, más tarde, los Nuevos Mutantes.

La incorporación de sangre fresca hizo renacer la Escuela para Jóvenes Talentos, aunque sus alumnos se dedicarían exclusivamente a los estudios. Para salvar el mundo ya estaba la Patrulla X. Bala de Cañón, Loba Venenosa, Mancha Solar, Espejismo y Karma (junto con Magma, Cifra y Magik más adelante) tenían la única obligación de aprender y vivir como adolescentes normales. Claro que la realidad se empeñó en hacer que se cruzaran con numerosos peligros. Y, entre ellos, destacaba el Club Fuego Infernal, la perversa organización que pretendía la dominación mundial y que también había creado una academia en Massachusetts a cargo de la cual se encontraba la cruel Emma Frost.

Bueno, por hoy ya está bien. Otro día seguimos. Escuelados saludos a todos.

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