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miércoles, 21 de agosto de 2013

Pequeños grandes momentos 4: Cal & Guido

El pequeño gran momento de hoy es tan pequeño que ni siquiera es una aventura completa, sino un pequeño complemento de apenas 8 página que apareció en el X-Factor Annual#7 USA y que aquí acompañaba al X-Force vol. I nº17 durante el desarrollo de “La Canción del Verdugo”, pero a mí me hace especial gracia porque es un homenaje a los cómics de “Calvin & Hobbes” y está realizada por el magnífico Peter David (guionista entonces y ahora de X-Factor) y el amerimangoso Joe Madureira poco antes de salir de la editorial con la legión de "dibujantes estrella" noventeros.

La historia trata sobre un niño llamado Cal que viste una camiseta a rayas . Es algo mayor que el personaje original y su tigre de peluche Hobbes ya no le acompaña (sale su cara en una camiseta), pero continua teniendo problemas en el colegio con los matones, especialmente con Moe.

Pero Cal es un niño listo (viajó en el tiempo para copiarse a su yo del futuro los deberes), así que se le ocurre la genial idea de ir a contratar a Guido como guardaespaldas. Al ver que ni su oferta de 25 centavos, ni ponerse chulo con eso de “mi padre paga sus impuestos, así que tú trabajas para mí” (por entonces Factor X era un grupo gubernamental) funcionan, opta por ponerle ojitos tristes. Guido, que de pequeño (en tamaño y en edad) también tuvo problemas con los abusones, acepta pasarse esa misma tarde por el colegio de Cal para ayudarle un poco. Los matones por poco mueren del susto al ver la enorme mole del mutante apareciendo en el patio del recreo y prometen no volver a molestar a Cal.


 

Y ahí podría terminar cualquier historia lacrimógena sobre los abusos en los colegios, pero esto no es una historia sobre maltrato, sino un homenaje a “Calvin & Hobbes” y cualquiera que conozca a Calvin sabe que la cosa no quedaría así. Él es el autoproclamado genio incomprendido que con seis años hacía muñecos de nieve que se suicidaban con bolsas de agua caliente en la cabeza. Así que a nadie debería sorprenderle que, para cuando Guido regresa a la escuela para ver qué tal le va, Cal se haya aprovechado de la situación. Amenazándoles con volver a llamar al inmenso mutante, el mocoso se ha convertido en el amo del patio y, diariamente, les quita a los antiguos matones el dinero del almuerzo. Incluso, se ha apropiado de la cazadora de cuero de Moe. Obviamente, a Guido no le hace ni pizca de gracia el nuevo escenario y obliga a Cal a devolver el dinero robado.
El mutante se va, Moe recupera su chaqueta y su estatus, Sue (Susie en las tiras cómicas) amenaza a Cal con chivarse a su madre y nuestro sufrido protagonista se queda solo en el patio quejándose, como suele ser habitual en él, que nadie aprecia a la gente con visión. Una pena que no tenga a Hobbes para apoyarle y destripar juntos algunos emparedados de mermelada.

Y eso es todo por hoy, Calvinados saludos.

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