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miércoles, 11 de septiembre de 2013

Culebrones mutantes: La familia Summers 2

Sigamos con los Summers, que luego me da pereza. Cíclope trataba de reconducir su vida en Factor X con la recién retornada Jean Grey, Rachel Summers se acababa de mudar a Inglaterra para fundar Excálibur (junto con Rondador y Kitty) y Madelyne Pryor seguía en Australia junto con el resto de los X-Men y medio enrollada con su cuñado Kaos.

Para evitar que sus seres queridos fueran atacados por sus enemigos, la Patrulla había mantenido en secreto su resurrección posterior a “La Caída de los Mutantes”. Pero ellos tampoco sabían que Jean Grey volvía a caminar entre los vivos. Y la primera en averiguarlo fue, precisamente, la persona a la que menos gracia podía hacer: Madelyne. Su marido no solo la había abandonado, sino que la había abandonado por la mujer a la que, supuestamente, se parecía, dejando claro cuáles habían sido las razones de su matrimonio. Si a esto se le añade el secuestro de su hijo, la influencia de un demonio del Limbo, el despertar de sus poderes y el lavado de cerebro al que la sometieron en la nación esclavista de Genosha, a nadie le extrañará que la chica se volviera un poco loca. Tanto, que hizo un trato con el demonio N’astirh: Si él le daba poder para vengarse de Cíclope, ella haría lo que fuera para ayudarle en sus planes. Así, Madelyne se convirtió en la Reina Duende y, como pago, ella misma entregó a su propio hijo (que acababa de rescatar de las manos de Siniestro) para que fuera sacrificado en el ritual que fusionaría el Limbo con la Tierra.

La Patrulla X y X-Factor tuvieron que intervenir y, tras varias escenas de “¿Tú no estabas muerto? No, estaba de parranda”, se unieron para derrotar a la Reina Duende, su novio Kaos (que debía quererla solo por joder a su hermano), sus coquetos trajecitos a juego y los demonios del Limbo. Al final, tras intentar asesinar a su doble, Maddie se suicidó y sus recuerdos fueron absorbidos por Jean Grey. Y entonces, Mr. Siniestro contó cómo había hecho un clon de Jean Grey que despertó cuando el Fénix (tras suicidarse en la Luna) se introdujo en su cuerpo. Tras eso, Siniestro lo dispuso todo para que se encontrara con Cíclope y tuvieran un hijo, el que sería el mutante más poderoso del universo. Pero no era la única parte en la vida de Scott Summers en la que Siniestro había intervenido, pues el orfanato en el que Cíclope había vivido de niño era uno de sus laboratorios y él, uno de los doctores que le atendían. De hecho, Siniestro era el responsable de que no pudiera controlar sus rayos ópticos. Cíclope se lo agradeció volatilizándole (supuestamente) con ellos.


Con su exesposa fuera de juego, su hermano desaparecido otra vez y los recuerdos de todas las pelirrojas con las que se había liado dentro de la cabeza de Jean, Cíclope se dispuso a jugar a las familias felices con su novia y su hijito. Pero Apocalipsis no estaba por la labor. El niño le parecía demasiado poderoso, así que decidió secuestrarle e infectarle con un virus tecno-orgánico que limitaría su potencial, pues tendría que mantenerlo a raya con su telekinesis. Lo único que pudieron hacer Cíclope y Jean fue mandarlo al futuro (lo más normal del mundo) para que un clan místico denominado Askani se ocupara de curarlo. Y, con esto, el clan Summers entró directamente en los noventa. Los miembros originales regresaron a la Patrulla X, que se dividió en dos equipos: el “Oro” a cargo de Tormenta y con Jean Grey entre sus filas y el “Azul”, más adecuado a los tiempos de “tetas y pistolones”, que tenía a Cíclope como líder y a la sugerente Mariposa Mental como guarrilla oficial y aspirante a amante del jefe.

Mientras, Rachel continuaba en Excálibur (más feliz sabiendo que aún podía llegar a existir), un violento misterioso llamado Cable transformó los Nuevos Mutantes en X-Force y Kaos obtuvo la jefatura de X-Factor como compensación por todos sobresaltos que había tenido en los últimos tiempos. Él que siempre había tratado de mantenerse al margen de los grupos X, había tenido que ingresar en uno de forma oficial tras ser poseída su amada Polaris por la villana Malicia. Y, por si fuera poco, después murió y resucitó en “La Caída de los Mutantes”, tuvo que exiliarse al desierto de Australia, se lió con su cuñada, acompañó a Maddie cuando se volvió loca, vio como su novia se suicidaba, le hicieron un lavado-aclarado-centrifugado de cerebro en Genosha y le tuvo que contar a Polaris (una vez volvió a ser ella misma) que había estado liado con otra. El pobre no gana para sustos.

Y ya vale por hoy que esto se está alargando. Culebrónicos saludos a todos.

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