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lunes, 14 de octubre de 2013

Apocalipsis y sus jinetes 4: Los Jinetes Oscuros

Muerte, Peste, Hambre y Guerra, los cuatro Jinetes bíblicos, estaban muy bien para banquetes, comuniones y sagas mastodóntica, pero estaba claro que Apocalipsis necesitaba unos sirvientes que le valieran en el día a día y que se encargaran de librarse de aquellos que no fueran aptos. En todas partes hay clases: unos tratan de conquistar el mundo y a otros les toca limpiarlo. Estos jinetes de segunda categoría fueron llamados, en principio, los Jinetes de la Tormenta y todos ellos eran Inhumanos. Apocalipsis, nunca ha hecho ascos a ninguna especie, siempre que siga su regla de “la supervivencia del más apto”. Como muestra, ahí está Mr. Siniestro, que no es más que un humano normal y corriente al que Apocalipsis le concedió nuevos e interminables poderes. Pero centrémonos en los que nos ocupa hoy. Mientras dominaba Attilan, la ciudad de los Inhumanos, Apocalipsis se montó una especie de guardia personal con algunos de los esclavos que tenía a su disposición,. Los elegidos fueron:

- Guantelete: El jefe del grupo contaba con la gran belleza del duende, fuerza incrementada y una gran afición por los pistolones.
- Hard Drive: Un señor con un montón de cables por todo el cuerpo que podía teletransportarse, hablar con las máquinas y no sé qué más.
- Colmillo (Tusk en inglés): Inhumano enorme y marrón que era capaz de crear pequeños duplicados de sí mismo.
- Foxbat: De color rojo, este supuesto mutante contaba con alas y cuchillas.
- Psynapsis: Diminuto telépata que solía ir sentado en el hombro de Colmillo. Parece ser que era primo de Medusa.
- Andanada (Barrage en inglés): En lugar de brazos, este inhumano de color amarillo y pelo morado, tenía una especie de tentáculos que disparaban energía.

Los seis (aunque con todos los duplicados de Colmillo parecían bastante más) formaban un curioso grupo que iba por ahí liquidando a aquellos que no considerasen dignos. Aunque lo cierto es que deberían haberse suicidado, porque eran de lo más inútiles. Ni a Mesmero, ni a Psinapsis (Guantelete decidió finiquitarle cuando se cogió un catarro) fueron capaces de matar y eso que a ambos, les dispararon a bocajarro. Su lista de victorias también es bastante patética. Perdieron contra los X-Men, contra Cíclope y Jean, contra Discordia cuando quiso quitarle el puesto a Apocalipsis, contra Apocalipsis cuando quiso demostrar que no era un mindundi, contra Mr. Siniestro… Vamos, que no paran de fracasar. Pero bueno, teniendo en cuenta la de veces que ha sido vencido su jefe, parece que eso del “más apto” se lo aplican a los demás de forma mucho más estricta que a ellos mismos.

domingo, 13 de octubre de 2013

Soluciones absurdas

Muchas veces, los guionistas se meten en unos berenjenales de tal calibre que obligan a los que les suceden a inventarse excusas de los más rebuscadas y desatinadas. Ejemplos hay miles, cientos de miles, porque tratar de solucionar los problemas que te ha dejado tu predecesor es una de las tradiciones más antiguas de los cómics y los guionistas siempre tratan de ser lo más imaginativos posibles (la mayoría de las veces, en exceso). Aquí van algunas:

- La madre de Rachel Summers: Hasta que lo preguntó Mangii en los comentarios, nunca me había llegado a plantear quién era la madre de Rachel Summers. La principal diferencia entre su mundo y el normal (hasta “Días de Futuro Pasado”) era que Jean Grey/Fénix no se suicidaba en la Luna, por lo que podría seguir su relación con Cíclope y tener una niña que heredaría sus poderes. Pero claro, luego se sacaron de la manga que Fénix era en realidad una entidad cósmica que suplantaba a Jean por lo que ¿no sería Rachel hija de Fénix y no de Jean? Marvel también se dio cuenta del problema y algún guionista trató de solucionarlo durante los años malos, malos de Excálibur (que, curiosamente, no fueron los últimos). Su explicación: la madre de Rachel era Jean y no tenía poderes de Fénix. Pues muy bien. Rachel debió heredar el Fénix de alguien que pasara por la calle.

- Polaris como Peste: Desde que buscar a los nuevos Jinetes de Apocalipsis se convirtió en una especie de tradición, las cosas han ido de mal en peor. La lista de desastres incluyen a un Lobezno con turbante y a un Hulk vestido. Y aunque en la última Gambito y Fuego Solar se salvaban, lo de coger a una Polaris sin poderes y ponerle la armadura más fea que ha existido (ver la imagen) para convertirla en Peste no tenía perdón de ningún dios. Pero ahí no terminarían los despropósitos narrativos. Porque a Polaris había que desprogramarla y ¿cómo se le quita a una chica los poderes de Peste? Pues ni más ni menos que metiéndola todos los antibióticos conocidos. El tratamiento fue tan bien que Polaris no sólo recuperó su personalidad, también sus poderes de control magnético. Pero eso, no lo han explicado.

- El Club Fuego Infernal mental: El Astonishing X-Men de Whedon es una auténtica pasada. Aunque, no por ello, deja de tener un pequeño y diminuto fallo. El principio de la segunda temporada empezaba con Emma Frost traicionando a sus compañeros para liberar a la malvada Cassandra Nova. Y, entonces, justo cuando nos íbamos a enterar de qué pretendía, la Patrulla X fue teletransportados por la agencia Sword para que hicieran frente a la amenaza de Breakworld. El giro argumental fue alucinante pero eso no impidió que nos siguiéramos preguntando por lo que acababa de ocurrir ¿Cuál fue explicación oficial a todo eso? Pues que ese Club Fuego Infernal sólo existía en la mente de Emma. La verdad es que las he visto peores.

- El regreso del Fénix: Durante los 90 a algún guionista (ahora mismo no recuerdo quién, si alguien lo sabe que lo ponga en los comentarios) decidió que era un buen momento de traer de vuelta al Fénix. Comercialmente era un gran idea, pero el editor debió pensar que sería una herejía profanar el tema del Fénix en una etapa tan mediocre, así que veto la idea. Esto dejó un gran problema a los autores, puesto que durante algunos números habían estado sacando pájaros de fuego gigantes para dar pistas de lo que se acercaba. Sin embargo, la solución fue sencilla: en realidad no era fuego, sino cuervos. Es que miráis mal.

- Cisma: Hace algunos años a la oficina central de Marvel se le ocurrió la forma de volver a levantar las ventas de los mutantes, reorganizar la franquicia y, de paso, sacar una serie nueva: trasladar Civil War (la saga más exitosa de los últimos 20 años) a los X-Men. Y si en la versión original eran el Iron Man y el Capi los que se enfrentaban, en esta ocasión los bandos se formarían en torno a Cíclope y Lobezno. Pero ¿qué podría hacer que se pelearan hasta dividir a los X-Men? Estos dos nunca habían tenido la mejor de las relaciones, pero desde principios de siglo formaron un dúo bastante unido. Así que había que buscar un motivo y ese fue el uso de los niños como guerreros. Lo malo es que también querían que fuera original, así que en lugar de proclamar como defensor de la infancia a aquel que llevaba años encargándose de su educación, prefirieron elegir a Lobezno. El asesino, aquel que había presionado a multitud de niñas (Kitty, X-23, Jubilo, Hada, Armadura) a que combatieran, que ha pretendido matar a más de un infante (Wiccan es prueba de ello) y que hasta se escaqueaba de las clases, se convirtió en el director de la nueva escuela. Es tan, tan, tan absurdo que después de más de un año los guionistas continúan introduciendo frases del tipo “pero si tú te preocupas de los niños desde hace dos días” o “sí, es increíble que tú seas el director”.

- Cisma (2): La elección de Lobezno no es lo único que canta en este argumento. Para empezar queda bastante hipócrita decir que “los niños no deberían combatir” en un grupo que se fundó con menores. Además, estar en la escuela no es sinónimo de seguridad, como averiguaron los más de 40 niños que asesinó la Iglesia de la Humanidad cuando puso bombas en sus autobuses. Y, por si eso fuera poco, queda fatal decir que hay que mantenerles a salvo y meterles en un edificio que lanza fuego por el retrete o llevarles a asesinar dinosaurios a Tierra Salvaje.

Y, por hoy, terminamos. Absurdados saludos a todos.

miércoles, 9 de octubre de 2013

La maldición de las series mutantes

Con la reciente cancelación en los USA de la colección de Gambito, se ha vuelto a poner de relieve lo que ya llega décadas sucediendo: ningún mutante en solitario puede mantener una serie en solitario, con las conocidas excepciones de Lobezno, Cable y, si nos ponemos quisquillosos, Spidergirl (la hija de Spiderman de un futuro alternativo) y Masacre (que no es mutante, aunque pertenezca a su universo). No es la única "maldición" a la que tiene que enfrentarse Marvel. La editorial también tiene serios problemas con las series con protagonistas femeninas, los grupos adolescentes, los nuevos personajes o a la hora de convertir sus estrellas en franquicias (como hace DC con Superman o Batman). Pero hoy nos centraremos en ella porque es la que más afecta a los mutantes e impide la expansión del cosmos X. Muchos lo han intentado y casi todos han tenido miniseries, pero sólo las cuatro elegidas han tenido una duración realmente larga.

La pionera, contra pronóstico, fue Dazzler. La cantante fue creada como un producto comercial multimedia a por un acuerdo entre Marvel, que haría los cómics, y la discográfica Casablanca, que sacaría los discos. Incluso, se elaboró el guión de la película. Pero, al final, la discográfica se echó atrás. Marvel decidió continuar con el personaje y, tras una década de retraso, acabó sacando la serie en 1981, tras su aparición en la Patrulla X. Fue la primera serie que fue distribuida exclusivamente a las librerías especializadas y duró 42 números, lo que no está nada mal para una heroína. Sólo Spidergirl, Hulka, Spiderwoman y Ms. Marvel (uniendo todos sus volúmenes) la superan.

El siguiente mutante en tener una colección regular (tras una miniserie en 1982) fue Lobezno en 1988. La del canadiense fue la última en llegar al nacimiento de la franquicia X (tras Factor X, Nuevos Mutantes y Excálibur), pero ha sido la más exitosa y duradera. No sólo lleva más de 300 números, sino que ha compartido multitud de especiales y series limitadas con otros personajes del Universo Marvel y sale en un buen puñado de las colecciones más importantes de la editorial. Hasta se intentó convertirle en una franquicia propia al estilo de Batman (alrededor del murcíelago han ido surgiendo multitud de series como Nightwing, Robin, Catwoman, Batwoman, Batgirl...) con las colecciones de X-23 y Daken, pero ambas acabaron canceladas antes de los 30 números.

Cable, en el 93, también fue agraciado con su propia serie mensual. El hijo de Scott y Madelyne se benefició de la fiebre por los pistolones de los 90 y logró resistir en solitario 9 añitos, a los que más tarde habría que sumar un par más. Su actual aparición en Cable y X-Force parece que, de momento, es todo lo que la editorial le va a conceder.

A X-Man, la versión joven y más guay que vino de la Era de Apocalipsis, le fue tan bien como a su versión madura y eso que la serie no es que fuera para tirar cohetes. A pesar de la escasa calidad, la colección duró 6 años completos (del 96 al 2001) y sólo la gran crisis de los cómics pudo acabar con ella. Al bueno de Nate le han resucitado, pero no ha tardado en volver al olvido.

Gambito es uno de los que más lo han intentado. Siendo uno de los favoritos de los fans, los editores de Marvel han tratado recurrentemente rentabilizar esa popularidad, aunque (incomprensiblemente) nunca ha cuajado. Tras dos series limitadas (en 1993 y 1997), le concedieron una serie larga en 1999 que duró 25 números. La siguiente salió en 2004 y llegó al número 12. El último intento fue en 2012 y, tras 17 números, ha caído en la primera reestructuración que se ha hecho en Marvel Now!.

El eterno amor imposible del cajún, Pícara también lo ha intentado con ganas y sus resultados tampoco han sido gran cosa, a pesar de ser una de las féminas más importantes de la franquicia. En total ha tenido dos miniseries (en el 95 y 2001) y una serie en 2004 que terminó en su número 12.

Bueno, por hoy ya está bien. En la próxima entrada terminaré el repaso a los series en solitario de los X-Men.

lunes, 7 de octubre de 2013

Mucho ruido y pocas nueces: Personajes Bluf

Cada cierto tiempo, las editoriales nos anuncian a bombo y platillo la nueva invención de algún guionista que está llamada a revolucionar el mundo y que será la leche en verso con patatas. Pero la triste realidad no tarda en imponerse y la mayoría de estas maravillas acaban formando parte de la larga lista de mierdas que nos hemos tenido que tragar a lo largo de nuestra vida. Ha sido mucha y de lo más variada: tenemos grandes eventos que no cambiaron nada (Miedo Encarnado), revoluciones editoriales que sólo jodieron las cosas (Marvelution), franquicias malditas (Marvel-Tech, en la imagen), series que nadie compró (Mutante X) o personajes que no tardaron en caer en el olvido (Decathlon de los Vengadores). Y, de estos últimos, los mutantes tienen unos cuantos ejemplos:

- Mondo: El primer y épico cómic de Generación X además de suponer el debut del grupo de adolescentes que todos los que no leíamos Gen 13 esperábamos, también trajo consigo un misterio: en las fichas que se adjuntaban al final aparecía como miembro del grupo alguien que no salía en el cómic. Tardaría dos números en dar la cara y más de doce en unirse al grupo. Aunque más que en miembro del equipo, Mondo se convirtió en parte del mobiliario porque no hacía nada de nada. De hecho una de sus pocas luchas fue contra los propios Gen X cuando se descubrió que era malo. Pero eso ocurrió por el número 25 y, para entonces, Larry Hama ya se había encargado de echar a la mayoría de lectores de la colección y a nadie le importó lo más mínimo.

- Penitencia: Otra que apareció en las fichas de Gen X aunque, a diferencia de Mondo, ella sí salió en el número 1 (en un par de páginas). Decían de ella en las fichas que era una misteriosa yugoslava con una piel dura como el diamante y afilada cual cuchilla. Al final, más que un enigma fue una chufla. Resumiendo: Penitencia era M, la M que habíamos conocido estaba formada por la combinación de sus hermanas pequeñas, luego cambiaron puestos, más tarde las hermanas quedaron libres, Penitencia sigue existiendo aunque no sea nadie. Sin comentarios.

- Adam X (X-Tremo): A principio de los noventa, en plena fiebre de pistolones, Fabian Nicieza creó la teoría de que existía un tercer hermano Summers. No tardó en lanzar a su candidato a tal título, una especie de Gambito en versión chulo playero con pintas de skater y un montón de cuchillas que tenía el poder de activar los electrolitos de la sangre (vamos, que electrocutaba a la gente). Y entonces llegó la crisis tebeística y todo el universo mutante se fue al garete. Sólo quedaron 2 colecciones para cientos de personajes y Adam, no era de los importantes. Convertirse en uno de los símbolos de todo lo malo que ocurrió en la era de los pistolones y las tetas gordas, no le benefició precisamente. Tan mala fama acabó cogiendo que, al final, ni siquiera le dieron la satisfacción de ser el tercer hermano Summers. Aunque, siempre podría ser el cuarto.

- Cecilia Reyes: Tras el éxito de Generación X, su guionista Scott Lodbell decidió tirar por tierra su reputación y sacar “Opera-ción Tolerancia Cero”, una de las sagas más horrorosas de la historia. Curiosamente, los nuevos personajes introducidos es-taban bastante bien. Y entre ellos destacaba Cecilia Reyes, una doctora que no quería ser una heroína y cuyo poder era hacer campos de fuerza defensivos. Pero seamos realistas ¿cuánto puede durar un personaje tan difícil de manejar? Pues dos telediarios. Por suerte, Marjorie Liu la ha rescatado para sus Astonishing X-Men y parece saber llevarla un poco mejor. Una lástima que vayan a cancelar la serie.

Y bueno, por hoy vale. Otro día seguimos con Oruga, Joseph, Ave de Trueno III, Socorrista… Blufeados saludos a todos.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Culebrones mutantes: La familia Summers 3

Como decíamos en la entrada anterior, los Summers (y sus allegados) comenzaron la década de los 90 diseminados por todo el universo mutante: Rachel estaba en Excálibur, Cable lideraba X-Force después de haberle contado a Cíclope que era su hijito, Kaos y Polaris trataban de llevar a buen puerto a los disfuncionales miembros de Factor X, Jean Grey combatía a los Acólitos en el equipo oro de Tormenta y Cíclope, se encargaba de comandar más violento y “guay” equipo azul. La vida les sonreía a los Summers y el único problema que se les presentaba en sus vidas era el acoso que sufrían los hermanos por parte de Loba Venenosa y Mariposa Mental (cada una, a uno). Y, entonces, Cable disparó al Xavier y Cíclope y Jean fueron secuestrados por los Jinetes de Apocalipsis. Bueno, en realidad el culpable de todo eso fue Discordia, un malo de “bonita armadura” que, bajo su casco, tenía la cara de Cable.

Resultaba que, cuando fue enviado al futuro, el clan Askani clonó a Cable (ya es una tradición familiar) por si se moría. Apocalipsis, que lo desconocía, secuestró al niño que no era y le crió para poder usarlo de receptáculo para su mente. El pobre Discordia (que tampoco sabía lo de la clonación), acabó volviéndose loco y, en cuanto pudo, aprovechó para viajar atrás en el tiempo para vengarse de sus padres por haberle abandonado. Al final, acabó muriendo, pero dejó el Virus del Legado (la enfermedad de los mutantes) como regalo de despedida.

Terminado el lío, Jean y Scott se casaron. La luna de miel la pasaron en el futuro, criando a Cable y ayudándole a derrocar a Apocalipsis (no hay nada más romántico).

Nuevamente, como si los guionistas quisieran darles un descanso, volvió la calma a la vida de los Summers, sólo rota por la aparición de X-Tremo, el supuesto tercer hermano Summers que nunca lo llegó a ser y ahora mismo nadie quiere acordarse de él. Y, después, llegó la Era de Apocalipsis. En esta realidad alternativa Xavier había muerto, Apocalipsis consiguió conquistar el mundo y Magneto lideraba la Patrulla X. Nada era como lo conocíamos y los Summers tampoco. Cíclope y Kaos eran lo más fieles lugartenientes de Apocalipsis, Jean Grey era una renegada enamorada de Lobezno (aunque luego acabaría con su amor verdadero), Rachel no existía y, en lugar de Cable, teníamos a X-Man. Siguiendo el mismo plan que había forjado en nuestra realidad, Mr. Siniestro había usado el ADN de Scott y Jean para crear al mutante supremo. Y, a diferencia de Cable, este nunca había sido infectado con el virus tecno-orgánico, por lo que sus poderes no tenían límite. X-Man fue uno de los que cruzaron la frontera y se trasladaron a nuestro mundo.

Y, así, nos adentramos en la época mala de los 90, cuando los guionistas cambiaban sin parar, pisándose unos a otros sin ningún respeto por lo que había hecho el que se fue antes. Pero lo peor era que todos querían resaltar, con lo que tenía que ocurrir algo sumamente impactante en cada número. De esta larga época que se extiende hasta los comienzos de siglo XXI, vienen grandes etapas de la familia Summers. Para muestra, estos ejemplos:
- Se descubre (por una de esas sorpresas que te da la vida) que Rachel y el Capitán Britania no pueden estar en la misma realidad debido a algo muy rebuscado (creo que la imagen es de cuando se dan cuenta), por lo que ella viaja al futuro donde se acaba convirtiendo en Askani y criando a su hermano.
- Apocalipsis reaparece, pero en realidad es Tyler, el hijo de Cable, aunque es posible que sea hijo de Discordia. En cualquier caso, no se llevan bien.
- Discordia renace y se muere sin que a nadie le importe.
- X-Man crea una réplica psiónica de Madelyne Pryor y juntos recorren el mundo.
- Apocalipsis renace (esta vez sí), reúne a los 12 mutantes más poderosos y se acaba fundiendo con Cíclope (en la imagen). Ambos, desaparecen.
- Un Cable casi sin poderes y una Jean con un traje muy feo forman un grupo para encontrar a Cíclope.
- Kaos acaba en una dimensión alternativa en la que una Madelyne vampira ha formado una nueva Patrulla X.
- X-Man se cansa de vivir y decide dispersar sus partículas por el mundo.

A nadie le extrañará que, en medio de esos grandes momentos, sobreviniera la crisis de los tebeos y cerraran Excálibur, Factor X, X Force, Generación X, Masacre, X-Man y Cable. Sólo quedaron Patrulla X, X-Men y Mutante X (la de Kaos en la otra realidad) para sostener el Universo X (aunque la última, tampoco resistió mucho).

Pero eso, ya lo dejamos para la próxima entrada. Summersados saludos a todos.