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miércoles, 9 de octubre de 2013

La maldición de las series mutantes

Con la reciente cancelación en los USA de la colección de Gambito, se ha vuelto a poner de relieve lo que ya llega décadas sucediendo: ningún mutante en solitario puede mantener una serie en solitario, con las conocidas excepciones de Lobezno, Cable y, si nos ponemos quisquillosos, Spidergirl (la hija de Spiderman de un futuro alternativo) y Masacre (que no es mutante, aunque pertenezca a su universo). No es la única "maldición" a la que tiene que enfrentarse Marvel. La editorial también tiene serios problemas con las series con protagonistas femeninas, los grupos adolescentes, los nuevos personajes o a la hora de convertir sus estrellas en franquicias (como hace DC con Superman o Batman). Pero hoy nos centraremos en ella porque es la que más afecta a los mutantes e impide la expansión del cosmos X. Muchos lo han intentado y casi todos han tenido miniseries, pero sólo las cuatro elegidas han tenido una duración realmente larga.

La pionera, contra pronóstico, fue Dazzler. La cantante fue creada como un producto comercial multimedia a por un acuerdo entre Marvel, que haría los cómics, y la discográfica Casablanca, que sacaría los discos. Incluso, se elaboró el guión de la película. Pero, al final, la discográfica se echó atrás. Marvel decidió continuar con el personaje y, tras una década de retraso, acabó sacando la serie en 1981, tras su aparición en la Patrulla X. Fue la primera serie que fue distribuida exclusivamente a las librerías especializadas y duró 42 números, lo que no está nada mal para una heroína. Sólo Spidergirl, Hulka, Spiderwoman y Ms. Marvel (uniendo todos sus volúmenes) la superan.

El siguiente mutante en tener una colección regular (tras una miniserie en 1982) fue Lobezno en 1988. La del canadiense fue la última en llegar al nacimiento de la franquicia X (tras Factor X, Nuevos Mutantes y Excálibur), pero ha sido la más exitosa y duradera. No sólo lleva más de 300 números, sino que ha compartido multitud de especiales y series limitadas con otros personajes del Universo Marvel y sale en un buen puñado de las colecciones más importantes de la editorial. Hasta se intentó convertirle en una franquicia propia al estilo de Batman (alrededor del murcíelago han ido surgiendo multitud de series como Nightwing, Robin, Catwoman, Batwoman, Batgirl...) con las colecciones de X-23 y Daken, pero ambas acabaron canceladas antes de los 30 números.

Cable, en el 93, también fue agraciado con su propia serie mensual. El hijo de Scott y Madelyne se benefició de la fiebre por los pistolones de los 90 y logró resistir en solitario 9 añitos, a los que más tarde habría que sumar un par más. Su actual aparición en Cable y X-Force parece que, de momento, es todo lo que la editorial le va a conceder.

A X-Man, la versión joven y más guay que vino de la Era de Apocalipsis, le fue tan bien como a su versión madura y eso que la serie no es que fuera para tirar cohetes. A pesar de la escasa calidad, la colección duró 6 años completos (del 96 al 2001) y sólo la gran crisis de los cómics pudo acabar con ella. Al bueno de Nate le han resucitado, pero no ha tardado en volver al olvido.

Gambito es uno de los que más lo han intentado. Siendo uno de los favoritos de los fans, los editores de Marvel han tratado recurrentemente rentabilizar esa popularidad, aunque (incomprensiblemente) nunca ha cuajado. Tras dos series limitadas (en 1993 y 1997), le concedieron una serie larga en 1999 que duró 25 números. La siguiente salió en 2004 y llegó al número 12. El último intento fue en 2012 y, tras 17 números, ha caído en la primera reestructuración que se ha hecho en Marvel Now!.

El eterno amor imposible del cajún, Pícara también lo ha intentado con ganas y sus resultados tampoco han sido gran cosa, a pesar de ser una de las féminas más importantes de la franquicia. En total ha tenido dos miniseries (en el 95 y 2001) y una serie en 2004 que terminó en su número 12.

Bueno, por hoy ya está bien. En la próxima entrada terminaré el repaso a los series en solitario de los X-Men.

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