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viernes, 28 de marzo de 2014

Grandes momentos: Días de Futuro Pasado

Por lo que he podido ver, el guión de la película tiene poco que ver con el cómic original (de hecho, buena parte de la historia se usó para la primera de X-Men) pero, por si acaso, yo advierto que puede haber spoilers.

Desde que se convirtió en el guionista regular de la Patrulla X, Chris Claremont se había propuesto sacar la serie de su “centro de acción natural”. Combatir mutantes malvados estaba bien, pero se le quedaba un poco pequeño para desarrollar las historias complejas y variadas que a él le apetecían. Otros lo habían intentado con anterioridad intoduciendo los robots gigantes de los Centinelas (más propios de la tecnológica Iron Man) o la introducción de la Tierra Salvaje (el reducto antártico de clima tropical en el que aún perduraban los dinosaurios), pero él quería que la variedad fuera lo normal en la colección y no la excepción. Este cambio de mentalidad llevó a los X-Men a enfrentarse a extraterrestres (los Shi’ar), ninjas, grupos de héroes extranjeros (Alpha Flight o Fuego Solar) y a cualquier villano sin importar cuáles eran sus archienemigos (el Doctor Muerte, por ejemplo). Y como buen inglés aficionado al Doctor Who, los viajes en el tiempo no iban a tardar en llegar.

Los viajes en el tiempo y las realidades alternativas eran algo raro en el Marvel de ese tiempo. Los Vengadores y los 4F habían visitado algunos, pero este campo se solía relacionar más con la competencia, donde habían empezado a crear un Multiverso gracias a los viajes dimensionales de Flash. En Marvel, más allá de los encuentros fortuitos de los dos equipos principales, las dimensiones paralelas solían dejarse para la colección “What if… ?” en la que se analizaba lo que hubiera ocurrido de suceder un acontecimiento conocido de forma diferente. Desde luego, los mutantes, nunca se habían enfrentado a nada parecido. Y este fue el tema elegido para la mayor saga de la era post-Fénix que protagonizaba la recién llegada Kitty Pryde.

La historia de “Días de Futuro Pasado” era, en realidad, bastante sencilla. La conciencia de Kitty de un futuro lejano viajaría hasta el cuerpo de la joven y advertiría a los X-Men de que una nueva Hermandad de Mutantes Diabólicos trataría de asesinar al senador Robert Kelly, político anti-mutante que abogaba por aprobar un Acta de Control Mutante. Si lo conseguía, los mutantes serían cazados y recluídos en campos de concentración.

La Patrulla se enfrentó en el presente al grupo que lideraba una desconocida Mística, mientras en el futuro los compañeros supervivientes de Kate Pryde (con Lobezno y una enigmática pelirroja llamada Rachel a la cabeza) trataban de proteger su cuerpo. El pobre Wolverine no lo consiguió y pereció en una de sus muertes más brutales... bueno, la verdad es que en el futuro moría hasta el apuntador.

Pero más allá de la calidad de la historia (su primera parte fue elegida en 2001 como el 25º mejor cómic de Marvel hasta la fecha), la importancia de “Días de Futuro Pasado” radica en todas las consecuencias que tuvo en los mutantes. Para empezar introdujo el tema de los viajes en el tiempo y las realidades alternativas, que hoy son considerados como señas de identidad de los X-Men. Rachel Summers, el Otromundo, Roma, Bishop, Shard (hermana de Bishop), Cable, Cacharro (cabeza metálica con la consciencia de Kate Pryde), Excálibur, los Exiliados, X-Treme X-Men, la Era de Apocalipsis, Días de Futuro Presente, Nocturna (hija de Rondador y la Bruja Escarlata de una dimensión alternativa), la revolución Summers, Dinastía de M, el Viejo Logan, Era de X (en la foto), la Batalla del Átomo… todos ellos son herederos de esa saga.

También los temas recurrentes del Acta de Control Mutante y los campos de concentración (de mutantes en la mayoría de casos y de humanos en la Era de Apocalipsis) nacieron allí, derivando a lo largo de los años en variantes como Genosha (la nación esclavista que usaba mutantes como esclavos) o el Acta de Registro que desató la guerra civil entre superhéroes.

Y, por si fuera poco, la saga presentaba a varios personajes que han tenido bastante recorrido en la franquicia. La primera fue Rachel Summers, que más tarde viajaría ella misma en el tiempo para unirse a la Patrulla y sería una de las dos patas del plan de Claremont para recuperar a Jean Grey, sin tener que resucitar a Jean Grey (la otra pelirroja era Madelyne, que se ocupaba de la parte sentimental de la difunta). La relación con su padre de otra dimensión, su pasado oculto como cazamutantes y el hecho de que su madre estuviera muerta marcaron su paso por el grupo, hasta que (una vez Jean resucitó y el número de pelirrojas empezó a ser excesivo) fue la elegida para fundar Excálibur.

Mística es la otra gran creación (sin desmerecer a Pyros o a Destino) de la saga. Con su recreación de la Hermandad de Mutantes Diabólicos se convertiría en una de las más encarnizadas enemigas del grupo, además de un completo enigma por su parecido con Rondador (lo que inaguraría otro clásico de las series X: los misterios que se alargan hasta el infinito). Más tarde llegarían su relación con Destino (una de las pocas parejas lésbicas de los cómics), la adopción de Pícara (antes de hacerse buena), su paso por la Fuerza de la Libertad a las órdenes del gobierno, sus múltiples romances (Forja, Hombre de Hielo, Dientes de Sable, Lobezno…), sus muchas alianzas (y posteriores traiciones) con los X-Men, los asesinatos de Moira MacTagger y de su hijo Víctor Creed, la muerte de Destino a manos del hijo de Xavier o la reciente suplantación de Dazzler. Hay pocos personajes que tengan un historial tan completito y sigan gustando a los lectores.

En definitiva que aunque el argumento puede que ya no parezca nada especial, después de haberlo visto un millón de veces de las más diversas formas, lo que es innegable es que “Días de Futuro Pasado” es, junto con la “Saga de Fénix Oscura”, la historia más influyente de los X-Men y que su estela sigue visible 33 años después de su publicación.

Y por hoy, nada más. Momentáneos saludos a todos.


lunes, 17 de marzo de 2014

Soluciones absurdas 2

- El traidor de la Patrulla X: Cuando Bishop viajó atrás en el tiempo para tratar de detener al terrorista Fitzroy se presentó con una frase demoledora “hay un traidor en los X-Men”. Durante años y años y años el tema sería una de las incógnitas más llamativas de la colección y un asunto recurrente en los correos que enviaban los lectores a la editorial (tanto en los USA como aquí). La primera opción fue Gambito, pues se descubrió que había sido él quien guiara a los Merodeadores por las cuevas de los Morlocks durante la Masacre Mutante en la que casi todos fueron masacrados. Sin embargo, en la editorial parecieron no darse por satisfechos y decidieron rizar aún más el rizo. Y durante el crossover Onslaught: el traidor era Xavier cuya alma había quedado corrompida por el mal de Magneto cuando el profe desconectó su mente. Lo peor de todo es que este imitador de poca monta de Apocalipsis no desapareció de escena al finalizar la saga sino que, al parecer, obtuvo autonomía y se presenta de vez en cuando.

- Doughlock: Tras la muerte de Warlock durante la muy deficiente Proyecto X-Terminio, sus cenizas fueron depositadas sobre la tumba de su mejor amigo, el integrante de los Nuevos Mutantes Dough Ramsey (que había muerto al salvarle la vida a Loba Venenosa). Tiempo después, durante La Alianza Falange un ser llamado Doughlock apareció ante los héroes con la cara del chico muerto y la biología del extraterrestre. Se presentó como un miembro de Falange (humanos infectados con el virus tecno-orgánico del Transmodo de la especie de Warlock que odiaban a los mutante) que había quedado aislado de la mente colmena de Falange y que su aspecto era una casualidad. Es obvio que la explicación no satisfizo a nadie y el misterio se extendió durante una eternidad (una tradición en la franquicia) hasta que se decidió que efectivamente se trataba de una una mezcla de Dough y Warlock. Sin embargo, cuando la crisis de los noventa obligó a cancelar la mayoría de series secundarias, la editorial encontró una forma fantástica de reutilizar al personaje y poder usarlo en una nueva encarnación de los Nuevos Mutantes ¿Y cuál fue la solución elegida? Pues nada más y nada menos que hacer que Doughlock fuera, en realidad, Warlock renacido con la memoria de Dough Ramsey. Al parecer, la especie del extraterrestre le había resucitado para que se infiltrara en los X-Men, aunque no debió salirles muy bien porque estuvo años y años sin dar muestra de querer traicionar a sus compañeros mutantes.

- Joseph: Durante los noventa, al siempre… digamos “original” guionista Scott Lodbell se le ocurrió incorporar al grupo a un Magneto rejuvenecido, amnésico y bueno. El misterio sobre su origen se extendió durante un tiempo, aunque no tanto como otros, porque a nadie le gustaba y la editorial decidió recuperar al original. Así resultó que el pobre chico no era otra cosa que (redoble de tambores) ¡un clon! Pero esto no fue lo más triste del caso. Después de sacrificarse para salvar el mundo, a alguien se le ocurrió la absurda idea que era necesario recuperarle. Y lo hizo, nada más y nada menos, que como líder de una Hermandad de Mutantes Diabólicos formada por clones de la Hermandad original. La última vez que se le vio fue en las celdas de Utopía y esperemos que siga allí para siempre.

Y, por hoy, nada más. Absurdizos saludos a todos.

lunes, 10 de marzo de 2014

Grandes cagadas: Xorn

Con la franquicia haciendo aguas a principios del milenio y la Patrulla X cayendo hacia el fondo de las listas de ventas, Marvel decidió arriesgarse y entregarle la segunda cabecera del grupo mutante (una de las escasas super-vivientes a la crisis de los noventa) al innovador escritor de la competencia Grant Morrison. La jugada le salió bien a la editorial porque durante los cuarenta números que duró su andadura en New X-Men, el escocés consiguió insuflar nueva vida al universo X y convertir su etapa en una de las más celebradas de las últimas décadas.

Sin embargo, tras tanto tiempo traba-jando juntos acabaron por surgir roces y, harto de Marvel, Morrison decidió regresar a DC. Pero antes de marcharse, tenía un final espectacular para su saga. Y la pieza central de esa despedida sería Xorn (en la imagen de arriba), el carismático mutante con la máscara de hierro que se había convertido en la sensación de la colección (junto con Emma Frost) hasta conseguirse un lugar entre los grandes de la escuela. Porque el tal Xorn no era quien decía. En realidad se trataba de Magneto disfra-zado. Y en esos últimos números de su etapa provocaría una revolución en la Escuela, conquistaría Nueva York, asesinaría a Jean Grey para tratar de robarle el poder del Fénix y, al final, sería decapitado por Lobezno. No obstante, por muy espectacular que fuera, esta conclusión tenía dos grandes problemas para la editorial. El primero era que, incluso si se le resucitaba por enésima vez, el personaje de Magneto quedaba invalidado para futuras alianzas con los X-Men, como la miniserie Excálibur que querían que protagonizara junto al profesor Xavier. Y, por si esto fuera poco, también eliminaba a Xorn, la nueva estrella entre los mutantes.

Así que Marvel ideó una solución digna de un capítulo de Scooby Doo. No es que Magneto se hubiera disfrazado de Xorn. En realidad lo que ocurría era que Xorn se había disfrazado de Magneto que se disfrazaba de Xorn. Vamos, que a Jean Grey no la mató el amo del magnetismo. Y ya van dos veces que usan el truquito con Magneto, aunque la otra vez fuera un robot.


Para recuperara a Xorn también se valieron de un recurso clásico ¿Cuáles son las mejores formas de que un villano malvado se vuelva bueno? Se le puede resucitar con el cerebro lavadito, se le puede crear un clon o se le puede encontrar un desconocido hermano gemelo bueno que tenga los mismos poderes. La tercera fue la ganadora y tan felices que se quedaron. Tuvo tanto éxito que el único rastro de Xorn en el último lustro ha sido el traje que llevaba la Jean Grey del futuro durante la Batalla del Átomo. No me extraña que Morrison se marchara.

Y eso es todo por hoy. Cagadosos saludos.