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miércoles, 28 de mayo de 2014

Hijos transdimensionales 2: X-Men y Ruby Summers

Seguimos repasando los hijos de otras dimensiones de los héroes de la Patrulla X.

- X-Man: Durante la realidad alternativa de Era de Apocalipsis, Mister Siniestro pudo conseguir su sueño de crear el mutante perfecto. En la Tierra 616 Jean Grey (o la que se suponía que era Jean Grey, que en realidad era la Fuerza Fénix con su aspecto) estaba había muerto, pero en la Era de Apocalipsis pudo hacerse con sus células y mezclarlas con las de Cíclope (la reproducción tradicional no estaba a su alcance porque Scott era de los malos). El niño tampoco fue infectado con ningún virus tecno-orgánico (como sí le ocurrió a Cable), así que cuando Nate Grey creció tuvo a su disposición toda su enorme gama de poderes sin ningún tipo de impedimento. Cuando la realidad regresó a la normalidad, X-Man fue uno de los personajes de la Era de Apocalipsis que llegaron a la Tierra 616. Aquí vivió sus propias aventuras en solitario hasta que se cansó y decidió dispersar sus átomos por la Tierra (hay que reconocer que es una de las formas más originales de cancelar una colección). Sin embargo, de alguna forma volvió a reunificarse para que Norman Osborn le capturara durante el asalto a San Francisco de sus X-Men Oscuros. Una vez liberado, pasó a integrar la última encarnación de los Nuevos Mutantes. Pero esta vez tampoco tuvo suerte y, tras la caída de Utopía, volvió a quedarse sin serie. Desde entonces, nadie ha vuelto a saber de él.

- Ruby Summers: Bishop había hablado mil veces de la Revolución Summers, el alzamiento mutante de su tiempo que liberó de la opresión de los Centinelas a los de su especie. Curiosamente, a pesar de los muchos cómics dedicados a realidades paralelas, nadie se había atrevido a contar lo que ocurrió en ese futuro alternativo. Hasta que llegó Peter David y envió a Layla Miller al futuro. Allí, entre los rebeldes, la joven “que sabía cosas” conoció a Ruby Summers, una chica de piel roja que había heredado sus poderes de sus progenitores. De su padre (Cíclope, el líder de la revelión) tenía su capacidad para lanzar rayos de fuerza por los ojos. Y de su madre, la maravillosa Emma Frost, heredó la capacidad para transmutar su cuerpo en diamante. No se sabe mucho más de ella porque, a diferencia del resto de hijos trandimensionales de esta lista, ella no se pasó por la Tierra 616.

Y, por hoy, ya está bien. Transdimensionales saludos a todos.

viernes, 23 de mayo de 2014

Los 90: La generación "cómic"

Durante sus primeras décadas de existencia, los cómics de superhéroes fueron un producto orientado a los niños. Los argumentos facilones, los trajes coloridos y los villanos chorras eran idóneos para los infantes, pero los abandonaban por productos más complejos al llegar a la pubertad. Sin embargo, a partir de los 70 la tendencia cambió. La campaña contra las editoriales independientes que llevaron a cabo las majors (Marvel y DC) con la ayuda de la Cómic Code Authority (la autoridad que censuraba los cómics que no fueran para todos los públicos) había relegado a la competencia a los círculos underground. El vacío que dejaron, fue llenado por nuevos autores que, como Chris Claremont en la Patrulla X, desarrollaban argumentos más complejos y personajes más profundos. Gracias a este cambio, los niños continuaron comprando cómics de superhéroes una vez llegados a la adolescencia, aunque también evitó que nuevas hornadas de lectores se unieran durante la infancia y se decantara por otras opciones más blancas y simples.

Esa última generación que compró cómics durante la infancia, a la que se podría denominar “generación cómic”, es la que nació en los 70 y los 80. Ellos forman (formamos) los principales clientes que tienen los superhéroes en la actualidad y han sido la causa de muchas de las cosas que ocurrieron durante la década de los 90. También es culpa suya que las editoriales revivan una y otra vez proyectos como Los Nuevos Mutantes o los Jóvenes Titanes, a pesar de que nunca acaben de cuajar.

Por esa época, los pri-meros lectores de esa generación acababan de llegar a la adolescencia tras haber crecido si-guiendo las aventuras de la Patrulla. Habían sido 15 años de aven-turas de la mano de Chris Claremont, el Patriarca Mutante que había dirigido las riendas de la colección y había creado la franquicia más exitosa del momento. Pero las editoriales tenían que adaptarse a la nueva edad de sus clientes. Y en ese momento apareció una nueva tanda de dibujantes que hizo las delicias de sus seguidores de hormonas desbocadas.

Todd McFarlane en Spiderman y Jim Lee en la Patrulla X imprimieron un nuevo estilo que se caracterizaba por músculos marcadísimos, bellas féminas de pechos generosos, pistolones imposibles y dibujos con un dinamismo que conseguía que las peleas fueran espectaculares. Fue una revolución frente a lo que se había visto hasta el momento y no tardaron en ganarse la etiqueta “dibujantes estrella”. Sus nombres hacían que los cómics se vendieran como churros y poco a poco su influencia fue creciendo dentro de la franquicia mutante. Chris Claremont era un guionista de la vieja escuela y los ilustradores eran parte muy importante a la hora de realizar los argumentos, así que no es de extrañar que los conceptos noventeros que esos dibujantes traían bajo el brazo fueran imponiéndose en la Patrulla X. En esa época aparecieron personajes como Cable o Bishop y los blandos Nuevos Mutantes se reconvirtieron en los hiper-testosteroneicos X-Force.


Y cuando X-Men nº1 batió todos los récords de venta de cómics (6 millones de copias) Marvel optó por darles el control de la franquicia. La transformación de John Byrne en guionista (tras su disputa con Claremont) ya les había dado buenos resultados, así que apostaron por los nuevos y dejaron que Claremont se fuera tras 15 años al frente de la Patrulla X.

jueves, 22 de mayo de 2014

Hubo un tiempo en que Lobezno...

... estuvo a punto de morir. Pero morir de verdad, no como ahora que la gente no aguanta ni un año en la tumba. Fue durante los ochenta. Al guionista Chris Claremont no le gustaba, el dibujante Dave Cockrum prefería a Rondador Nocturno y los lectores pensaban que el canadiense era un imbécil. Así que Claremont estuvo a punto de cargárselo igual que ya había sucedido con Ave de Trueno. Sin embargo, Cockrum dejó la serie después de la saga del Cristal M’krann al no poder seguir el ritmo de publicación y fue sustituido por John Byrne. A Byrne le encantaba Lobezno y se empeñó en desarrollar el personaje. Gracias a él Logan sobrevivió y pasó de ser el más odiado del grupo a la gran estrella de la Patrulla X.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Hijos trandimensionales 1: Rachel y Nocturna

Aprovechando la aparición de Asuelo en “No más Humanos”, la novela gráfica de Mike Carey, vamos a recordar a algunos de esos hijos provenientes desde otras realidades alternativas. Hay que tener dos cosas claras para no liarse demasiado con todos estos conceptos. La primera es que la realidad que aparece en los cómics es la Tierra 616. Y la segunda es que cada vez que alguien viaja al pasado y cambia un hecho importante, la realidad se bifurcará quedando por un lado la Tierra 616 con los cambios que haya hecho y, por el otro, la realidad original de la que venía viajero tal y como la dejó. Así que si Frusquis viaja al pasado para evitar que una bomba nuclear convierta el planeta en un horro conocido como Mundo Muerto, sus acciones afectarán a la Tierra 616, pero en la línea temporal de Frusquis todo seguirá igual y Mundo Muerto seguirá igual de bonito y radiactivo ¿entendido? Espero porque no sé si puedo explicarlo más claro.

- Rachel: Después de enviar la mente de Kitty Pryde al pasado para evitar que la Hermandad de Mutantes Diabólicos asesinara al senador Kelly (en “Días del Futuro Pasado”), la propia Rachel acabó convirtiendo en la primera hija transdimensional de los X-Men cuando viajó a la Tierra 616. Su vida había sido dura. Había crecido en un campo de concentración, la habían utilizado como cazadora de mutantes y muchos de sus seres queridos (incluyendo su novio Franklin Richards) habían muerto ante sus ojos. Pero tanta desgracia no le hizo más llevadero enterarse que en la Tierra 616 su madre estaba muerta, su padre se había casado con otra y ella, obviamente, no llegaría a nacer. Sin embargo, la chica era una luchadora y consiguió reponerse de todo lo que le fue pasando. Fue controlada mentalmente por la bruja Selene, fundó Excálibur, la comió un Lobo de Guerra, conoció a su madre, tuvo que abandonar la realidad, se convirtió en la cuidadora de su hermano en el futuro, regresó para descubrir que su madre esta muerta (otra vez) y su padre con otra (otra vez), se cambió el apellido, perdió la fuerza Fénix y ahora da clases en el Instituto Jean Grey.

- Nocturna: Si algo caracterizaba a los Exiliados, el grupo mutante que iba por las dimensiones paralelas arreglando desbarajustes, eran los continuos cambios de personajes. Por eso a nadie debería extrañarle que primero reclutaran a la chica y tiempo después la dejaran en la Tierra 616. Así llegó Talia Wagner a la realidad “normal” y, como suele ser habitual, lo hizo en el peor momento posible. La Bruja Escarlata, su madre (la versión alternativa de ella en la Tierra 616 para ser más concretos), estaba a punto de decir aquello de “No más mutantes” y su padre (Rondador Nocturno) se había ordenado cura. Los acontecimientos de Dinastía de M y el Día M no le hicieron la vida más sencilla, pues a ninguno de los X-Men le entusiasmaba la idea de tener entre ellos a la descendencia (aunque fuera alternativa) de la hija más loca de Magneto. Pero Nocturna consiguió ganarse su confianza y ayudó al equipo en algunas misiones con sus poderes de posesión. Su momento de gloria llegaría cuando entró a formar parte del Nuevo Excalibur, junto con su amigo Juggernaut (que por aquellos tiempos estaba en el bando de los buenos), grupo con el que salvó el planeta a pesar de haber sufrido una apoplejía. Después de que Excalibur se desintegrara, Nocturna regresó con los Exiliados y con el que era el amor de su vida: una versión alternativa de Ave de Trueno. Y con él debe seguir porque poco se ha sabido de Talia desde que se cerró la serie. Una lástima porque es, sin duda, mi hija transdimensional preferida.

Y esto es todo por hoy, que la entrada se ha alargado un poco más de lo esperado. Otro día seguimos. Transdimensionales saludos.