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lunes, 16 de febrero de 2015

¿Para qué sirve un crossover?

Todos los crossovers, al igual que las sagas y números especiales, tienen una finalidad concreta. Pueden servir para elevar las ventas, hacer cambios en los personajes o para vender muñequitos. Claro que no todos son iguales. Hay historias bien escritas con un principio, nudo y desenlaces que tienen consecuencias (o se les añaden al final) como Civil War. También otras que construyen para justificar algo en concreto y que, a pesar de partir de una premisa interesante, los números intermedios son claramente de relleno como Pecado Original (de hecho, en las últimas sagas Marvel ha reducido el número de entregas, dejándolas casi reducidas a principio y fin). E incluso, las hay que no tienen ninguna consecuencia importante bien porque no es la finalidad que buscan (como el primer enfrentamiento entre la Patrulla X y los Vengadores) o porque se hacen para cumplir con la cuota de sagas anuales. Estas últimas se suelen distinguir porque acaban con la muerte de alguien importante para justificar el dinero que se han gastado los lectores (como Advenimiento). En cualquier caso, son muchos los crossovers que han afectado a los mutantes en su larga trayectoria editorial:

- Secret Wars (la antigua): El crossover que marcó a una generación entera fue escrito para vender una colección de muñecos (maravillosa, por cierto), pero acabó siendo un ejemplo de cómo manejar decenas de personajes en una única historia sin que perdieran su personalidad o quedaran diluidos entre la masa. Además, la editorial la aprovechó para explicar el origen del traje negro de Spiderman (que luego sería Veneno), cambiar a la Cosa por Hulka en los 4F, acercar a Magneto y la Patrulla X, rescatar a Klaw y al Hombre Molécula e introducir personajes nuevos que luego adquirirían cierta importancia (unos más y otros menos) como la segunda Spiderwoman, Titania o Vulcana.

- Alianza Falange: El crossover se creó como lanzamiento de Generación X y en ella se presentaba a los nuevos alumnos de la escuela y se rescataba a Banshee (un poco perdido por aquel entonces) y Emma Frost (reformada en esta saga tras años en coma), que serían sus profesores. Eso la línea principal porque el resto de cómics implicados no tenían mucho argumento más allá de ver los personajes de los diferentes grupos trabajando juntos.

- Era de Apocalisis: El crossover más gigantesco del universo mutante definiría perfectamente lo que es una saga “de trajecitos”, es decir, una historia (mejor o peor) que se basa casi en exclusiva en presentar versiones diferentes de los personajes conocidos para elevar las ventas pero que casi no tienen consecuencias reales. De hecho, el único cambio que supuso fue la introducción de algunos de los habitantes de dicha realidad como X-Man, Destello (ambos con sus propias series), la Bestia Oscura, Holocausto o el Hombre de Azúcar. Eso sí, cumplió perfectamente su objetivo de aumentar las ventas de la franquicia y de paso despejó las dudas que había sobre el futuro de la franquicia tras la espantada de sus dibujantes estrellas.

- Pecado Original: No es que tuviera mucha importancia entre los mutantes (aunque varios participaban en la historia), pero es el ejemplo perfecto de las historias “construidas” para justificar algo, en este caso quitarle el martillo a Thor (para luego dárselo a la nueva diosa del trueno) y otorgarle un origen a la recién llegada Ángela, arrebatada al Spawn de Todd MacFarlane tras sus líos judiciales con Neil Gaiman. En el lado mutante se relacionó con la saga del Testamento de Charles Xavier, aunque en realidad eso no tuviera nada que ver con ningún secreto destapado por el Vigilante.

Y bueno, por hoy eso es todo por hoy. Crossoverados saludos.

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