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lunes, 18 de mayo de 2015

Grandes momentos: Alianza Falange 1

Se acercaba la mitad de los 90 y la franquicia estaba en plena forma. La marcha de los dibujantes estrella ya se había digerido por completo y tras “La Canción del Verdugo”, el universo mutante estaba más cohesionado que nunca, disfrutando de su posición en lo alto de las listas de ventas. Pero eso no era bastante para la editorial. Les faltaba un nueva serie juvenil que atrapara a los niños como habían hecho los Nuevos Mutantes antes de convertirse en los hiperviolentos X-Force. Necesitaban unos nuevos Nuevos Mutantes, unos nuevos Nuevos Guerreros, unos nuevos Nuevos Titanes (hay que ver qué manía con poner lo de “nuevo” en las series juveniles) o una nueva Legion de Superhéroes que reflejara las preocupaciones de esa generación que se había pasado los maravillosos años ochenta en pañales. Y nada mejor para una serie juvenil que llenar de estudiantes la Escuela para Jóvenes Talentos que llevaba en desuso desde que la marcha de Bala de Cañón, Moonstar, Illyanna y compañía.

Y, para mejorar aún más la cosa (en términos económicos, al menos) la presentación de este nuevo grupo no seguiría la tradición del Giant Size (el cómic en el que se unieron Tormenta, Lobezno, Coloso o Rondador). Ya no se contaría en un sólo cómic en el que veríamos a los nuevos miembros unirse paulatinamente a la cruzada del Profesor Xavier, sino en un crossover en el que intervendrían las 7 colecciones mutantes. Eso sí, para hacerlo un poco más llevadero a los guionistas, la historia se dividió en tres ramas separadas y se redujo su duración a la mitad (de cuatro meses, se pasó a sólo 2): La próxima generación (desarrollada en las series de la Patrulla X y X-Men), Signos Vitales (X-Force, Factor X y Excálibur) y Sanción Final (Lobezno y Cable con la aparición estelar de Bishop).

Pero tan importante como el argumento y la estructura son los personajes. Para la historia principal, los guionistas tuvieron la gran idea de dar todo el protagonismo a aquellos que ocuparían la futura colección mutante, a pesar de que en aquel momento casi todos eran bastante secundarios: Banshee (que llevaba años desaparecido), la Reina Blanca (en coma desde la muerte de los Infernales), Jubilo (única estudiante de la escuela) y Dientes de Sable (por darle un punto raro al grupo y jugar al despiste sugiriendo que se volvía bueno). Además, también teníamos a los integrantes de la nueva generación de mutantes que irían uno a uno siendo secuestrados y de los cuales sólo no sonaba el apellido de uno, pues se trataba de uno de los muchos retoños de la familia Guthrie de la que también proviene Bala de Cañón. Y, por supuesto, los malos: los nuevos centinelas tecno-orgánicos de Falange.

Los organismos tecno-orgánicos llevaban danzando por las series Marvel desde la primera aparición del extraterrestre Warlock en la serie de los Nuevos Mutantes. También se había desarrollado el concepto del Virus del Transmodo, que convertía en tecno-orgánico aquello que tocaba y algunos (los demonios N'Astirh y S'Ym, por ejemplo) ya se habían convertido en seres tecno-orgánicos para conseguir más poder. Desde la muerte de Warlock, el concepto había quedado un poco olvidado, pero los guionistas consiguieron rescatarlo y unirlo a lo que malos como Cameron Hodge (que en esta saga vuelve a ejercer de villano principal aunque con algo más de suerte que en Proyecto X-Terminio) ya hicieron en el pasado: convertir a humanos que odian a los mutantes en centinelas bio-mecánicos conectados por una mente colectiva.

La mezcla de todos estos factores, resultó increíblemente bien. Pero de eso hablaremos otro día, que ya me estoy alargando. Alianzados saludos a todos.


miércoles, 30 de abril de 2014

Proyecto Arma X: Lobezno y Team X

Dado que el equipo de Cíclope tiene su residencia en sus instalaciones, parece un buen momento para hacer un repaso a lo que es el Proyecto Arma X, porque el concepto ha evolucionado mucho con el tiempo. En origen fue un experimento promovido por una sección secreta del gobierno canadiense, el Departamento K, buscando crear el agente perfecto. Lobezno, por su factor curativo, fue el único que sobrevivió al proceso de forrarle los huesos con adamantium (el metal más duro de la tierra), aunque no acabó muy bien de la cabeza. De todas formas, el Departamento H (la sección del gobierno canadiense encargada del control de los superhumanos) no iba a desperdiciar un agente tan mortífero, así que le dio el título de Arma X y lo metió en Alpha Flight, el equipo de superpoderosos oficial del país. Y ahí estuvo Lobi, hasta que se fue con el profesor Xavier a su segunda encarnación de la Patrulla X. Obviamente, esto no podía quedarse así porque los guionistas no desperdician ni un mísero argumento. Y una historia con espías, superagentes, departamente gubernamentales secretos y conspiraciones era algo demasiado grande para dejarlo pasar. Así que en cuanto los dibujantes estrella consiguieron echar a Claremont de la franquicia que él había creado, los responsables de series con tanta testosterona como X-Men, X-Force y Lobezno se pusieron a desarrollar el concepto. Necesitaban malos hiperviolentos con los que pegar a sus chicos (era eso o que se bañaran en la piscina).

El primero en mover ficha fue Jim revelando que Lobezno había pertenecido a un grupo de la CIA llamado Team X y que todos ellos habían pasado por las manos del Proyecto Arma X (aunque luego les habían modificado la memoria). En dicho equipo aparecían Dientes de Sable y Zorra Plateada, dos amigos de Lobi que aparecen en cualquier equipo que se inventen por retrocontinuidad. Pero también algunos desconocidos entre los que destacaba Maverick (en la imagen), mercenario con pistolones que llegó a tener su propia colección (no muy exitosa) y al que le ha ocurrido de todo en los últimos años, desde contraer el Virus del Legado hasta quedarse sin poderes en el Día M, pero que (increíblemente) sigue apareciendo en los cómics Arma X (aunque ahora con el nombre de Agente Zero).

Pero la cosa no quedaría ahí, porque Rob Liefeld estaba desarrollando su propia línea argumental para X-Force. Así nacería la creación mutante (aunque no sea mutante) más exitosa de los últimos 30 años: Masacre.

Aunque eso será otro día. Hasta entonces, armaxosos saludos a todos.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Grandes Momentos: Cegados por la luz

Ahora que Mike Carey ha anunciado que, seguramente, deje X-Men Legado en breve, es un buen momento para recordar su etapa en X-Men, un periodo con cosas muy buenas, otras más experimentales y algunas poco (o nada) comprendidas. Como yo me encuentro entre aquellos que no llegó a tener claro a dónde iba la colección cuando se centró en Pícara y Era de X acaba de empezar a publicarse en España, me centraré en el principio de su andadura mutante. Muchos dirán que esta saga no son tan importante como para compararla con La Caída de los Mutantes, pero hay que recordar que es uno de los tres periodos (los otros serían los de Jim Lee y los guionizados por Grant Morrison) en los que la colección secundaria dominó sobre Patrulla X (algo no muy difícil teniendo en cuenta que en la Patrulla se desarrollaban sagas tan aburridas como Extremistas con los Morlocks comandados por Máscara como anodinos malos de turno) y que marcó el inicio de la recuperación de la franquicia.

Mente Maestra viste discretita
Los mutantes llevaban tiempo arrastrándose por el fango. El despido de Claremont inició un camino que, acentuado por la falta de estabilidad y creatividad de sus guionistas, fue claramente cuesta abajo y cuya culminación fue la cancelación del 80% de la franquicia a finales de los 90. A partir de ahí, la Patrulla X perdió por completo la importancia e influencia que tuvo en el pasado y ni el regreso del Patriarca Mutante consiguió devolvérsela (más bien lo contrario). La pérdida de poderes sucedida tras el día M no mejoró precisamente la situación al reducir el número de personajes disponibles a 198 y cambiar por completo el status de los mutantes en el Universo Marvel.

Así que los editores se pusieron a buscar un guionista para comenzar un nuevo ciclo para las series X, algo bastante difícil teniendo en cuenta que los escritores que más habían llamado la atención en ese tiempo no podían ser elegidos. Grant Morrison había dado por concluida su andadura en New X-Men, Joss Whedon era demasiado lento para llevar una serie regular y Peter David quería que le dejaran en paz en su Factor X. El elegido, sin embargo, fue Mike Carey, conocido entre otras muchas cosas por su andadura en Vértigo con Lucifer y Hellblazer. Y junto a él un maravilloso (maravilloso para mí que seguro que muchos le aborrecen) Chris Bachalo, más tarde sustituido por Humberto Ramos.

Tensión sexual
Supongo que todo estaría pensado de antemano con vistas a lo que ocurriría más de un año después (y lo espero, porque desperdiciar este grupo por Hope debería estar penado por la ley), pero esta etapa se caracteriza, sobre todo, por la elección de los personajes entre los que abundan los secundarios y los antiguos malos (algo que tenía mucho sentido teniendo en cuenta que Cíclope había concedido una especie de amnistía general a los 198 mutantes que quedaban). Estas son algunas de las elecciones de Carey:

- Pícara: La mutante sureña había cambiado mucho desde que ayudaba a su mamá Mística en la Hermandad de Mutantes Diabólicos, pero se había estancado en su fase de "Estoy muy buena pero no puedo tocar a Gambito". Un poco de mala uva y un liderato que nadie esperaba.

- Hombre de Hielo: Exceptuando a Joe Casey (en la etapa en la que llevaba gabardina), ningún guionista ha sabido aprovechar al pobre Bobby Drake encasillado como estaba en su papel de gracioso sin gracia. Carey sabe darle protagonismo y algo de seriedad.

- Bala de Cañón: Metido en la Patrulla X para que se convirtiera en "el torpe e inseguro paleto", Sam debió preguntarse muchas veces porque no le dejaron seguir siendo el líder de X-Force. Aquí aumenta su seguridad y vuelve a una personalidad más combatiba.

- Cable: Tras el intento fallido de meterlo en la Patrulla X, Carey rescató al mutante del futuro de las garras del olvido para traer algo de experiencia y de estrategia guerrera.

- Centinela Omega: Un centinela de última generación (hecho a partir de una humana) que había recuperado su consciencia original era un miembro perfecto para un grupo tan raro como este. Y una de las pocas cosas rescatables de la serie Excálibur (no confundir con el grupo inglés) que Claremont hizo sobre la vida del Profe X y Magneto en la arrasada Genosha.

- Mística: Ni la propia Pícara creyó que su intención de enrolarse en los X-Men fuera sincera. Por eso decidió vigilarla muy de cerca haciéndola parte de su escuadrón de combate en donde pudo retomar su tonteo con el Hombre de Hielo.

- Dientes de Sable: El asesino más sádico del universo mutante apareció huyendo de unos misteriosos enemigos llamados los Hijos de la Cámara. Tras una inyección de nanocentinelas que impedían que se rebelara, Pícara se lo llevó con su grupo para usarle de ariete.

- Lady Mente Maestra: Creada por Claremont porque otro estaba usando a la otra Lady Mente Maestra (eso sí que son narices), la chica rubia con los trajes más despampanantes desde Emma Frost se unió a los X-Men para vengarse de aquellos que la habían mantenido en coma durante un año.

Con esta plantilla, Carey va tejiendo una serie de sagas (Supernovas, Infección y Tiempo Crítico) en la que va desarrollando los personajes y presentando a secundarios como los nuevos Acólitos formados por el psi Éxodo, el multiforme Random, la temporal Tempo y la forzuda e invulnerable Frenesí. Todo ello acabará convergiendo y explotando en Cegados por la Luz en la que los pintorescos miembros del equipo de Pícara mostrarán sus verdaderos colores. Mística y Lady Mente Maestra (y Centinela Omega después de que Malicia infecte su sistema operativo) son parte de los Merodeadores de Mr. Siniestro (para ser fieles a la verdad Mística lo hace porque Mr. Siniestro le ha prometido que puede ayudar a Pícara con sus incontrolados poderes y con las millones de consciencias que ha llegado a absorber) a los que se han unido los anteriormente mencionados Acólitos y los antiguos Jinetes de Apocalipsis Gambito y Fuego Solar (un día habrá que hablar de ello). Todo ello con la finalidad de acabar con la Patrulla (con toda ella, no sólo con el equipo de Pícara) y recuperar los diarios de Destino, los cuadernos en los que la vidente examante de Mística había escrito lo que depararía el futuro. Y, entre esas anotaciones, se encuentra el nacimiento del primer mutante desde el día M. Ese niño que nacería durante "Complejo Mesías" y que añadiría a los fanáticos antimutantes a la lucha entre Patrulla y Merodeadores.

La parte buena de todo esto, es que Patrulla y X-Men recuperaron el pulso perdido. La mala, que se inició la época de crossovers anuales que harán que "nada vuelva a ser como antes" (al principio te lo crees, pero tras 15 años empieza a cansar tanto cambio radical). Y los protagonistas de esta serie tampoco es que hayan gozado excesiva atención, salvo Pícara y Bala de Cañón que cuentan con sus propias series (X-Men Legado y Nuevos Mutantes, respectivamente). El Hombre de Hielo aparece de vez en cuando, Dientes de Sable fue asesinado por Lobezno, Cable se dedicó a sus cosas de papá de Hope hasta que le mataron, Mística no sé dónde está, Lady Mente Maestra creo que estaba con Madelyne Pryor y Centinela Omega fue asesinada hace dos meses por Infernal. Pero así es la vida. A ver si Peter David decide acoger, al menos, a los dos primeros en su cada día más superpoblado X-Factor. Dentro de poco podrá hacerse una Utopía propia. Y por hoy nada más, que esto ya es demasiado largo. Cegados saludos a todos.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Tú que eres tan mala y tan lista... 2

Sigo con los villanos que han cambiado de bando.

Dientecitos lobotomizado
- Dientes de Sable: Ya dije en su obituario, que Víctor Creed era de los pocos que nunca había querido ser un héroe. Y es que, conociendo lo que le divierte masacrar, sería complicado creerse que se ha reformado. Aún así, el profe le metió en la Mansión por si sonaba la flauta. Su mayor logro, fue ayudar a Banshee y Emma a salvar a los futuros miembros de Generación X de la amenaza extraterrestre de Falange. Pero aunque hubiera protegido diez planetas diferentes, hay heridas que no cierran y mentes que no olvidan. Y el antiguo morlock Caliban, no estaba dispuesto a perdonar la Masacre Mutante. Menos aún tras las modificaciones que Apocalipsis hiciera en su cuerpo y que convirtieron al bueno de Cáliban en una máquina asesina llamada, muy apropiadamente, Muerte. Aún así, el combate terminó con el morlock malherido y con "Dientecitos" recibiendo una lobotomía casera por cortesía de Lobezno y sus garras. Meses se pasó Víctor, bajo el cuidado de la miembro de X-Force Bum-Bum, correteando por el jardín persiguiendo mariposas. Y sería otra mariposa (en concreto, Mariposa Mental) la que casi pagaría con su vida el error de creer que la lobotomía le había afectado. Esa sería su última oportunidad verdadera. En sus siguientes aventuras con los buenos, en Factor X y la Patrulla, ya lo hizo en condición de preso y con un collar de castigo (nanocentinelas en su última estancia en los X-Men) por si se desmadraba.

Magneto con su traje de bueno
- Magneto: La némesis por excelencia de la Patrulla dio muestras de que tenía un corazoncito cuando descubrió que la Bruja Escarlata y Mercurio eran sus vástagos y Luna, la hija de este último, era su nieta. Pero ni sus propios churrumbeles le creyeron al proclamar que iba a ser bueno. Parece que la posibilidad de redención que ellos habían disfrutado (recordemos que tanto la brujita como el chico veloz debutaron en la Hermandad de Mutantes Diabólicos) no era extensible a su padre. Para lo que sí valió fue para que los guionistas le empezaran a dar más profundidad al personaje y sacarlo de la tónica "soy malo y quiero conquistar el mundo porque sí". Así, se alió con la Patrulla en la tierra que el Todopoderoso había creado para sus Secret Wars, hizo una intensa introspección y liberación de prejuicios raciales mientras se recuperaba de sus heridas al cuidado de Lee Forrester (una capitana de barco con la que se lió Cíclope al dejar la Patrulla), ayudó a la Patrulla cuando el Todopoderoso regresó y, por último, decidió instalarse con ellos. Durante esta etapa perteneció a los X-Men, drigió la Escuela de Jóvenes Talentos y hasta fue juzgado por sus crímenes. El Amo del Magnetismo se había redimido. Pero la masacre de los morlocks y la aparente muerte de la Patrulla durante la Caída de los Mutantes le hizo buscar compañías poco recomendables como el Club Fuego Infernal o, más tarde, el Doctor Muerte. Al final, harto de todo, construyó un nuevo Asteroide M al que se trasladó y donde lo encontraría la Patrulla cuando fueron a rescatar a Moira MacTaggert (la secuestró al enterarse de que le había convertido en niño).

Joseph volando
Y ahí la historia de Magneto sufre un serio revés. Claremont quería continuar con la evolución del personaje y que volviera a los X-Men. Bob Harras, el editor, quería volver al Magneto de risa maléfica, quería planes para conquistar el mundo, quería pistolones, quería echar a Claremont y quería darle muchos besitos a las nuevas estrellas de la editorial (Lee, Liefeld, Niceta... ). Y así, Magneto volvió a ser una copia en rojo del Doctor Muerte. Durante los 90 Magneto no tuvo muchas intenciones de salir del lado oscuro, aunque los guionistas parecían tener ganas porque tuvimos un Magneto bueno en la realidad paralela de la Era de Apocalipsis (en la que dirigía los X-Men) y mediante un clon más joven llamado Joseph con el que Pícara se besuqueaba (Pícara y Magneto tuvieron un lío hace tiempo y la chica nunca se lo ha podido quitar de la cabeza) o, mejor dicho, besuqueaba su campo de fuerza magnético.

Al final lo consiguieron, aunque hubo que esperar hasta la creación de Utopía, la isla mutante cercana a San Francisco. Entonces, el Amo del Magnetismo, admitió que Cíclope había conseguido, a diferencia de Xavier y de él mismo, unir a la raza mutante y le pidió que le dejara unirse a ellos ¿Por qué le aceptaron si hacía poquísimo que había asesinado a sangre fría (y un poco ridícula, todo sea dicho) a Jean Grey? A lo mejor por esa ley que Cíclope promulgó "inspirándose" en el cómic Fábulas por la que los crímenes de cualquiera de los 198 mutantes que quedaban vivos eran perdonados. O, puede que fuera porque Magneto le había hecho un favor cargándose a su segunda esposa. Así podía enrollarse con Emma Frost.

Ya lleva dos esposas y ambas han terminado abandonadas y muertas. Scott Summers va camino de convertirse en el Enrique VIII del Universo Marvel. Esperemos que a la buena de Emma no le pase nada. En cualquier caso, eso será otro día porque el artículo ya ha quedado bastante largo. Es que Magneto es mucho Magneto. Malosos saludos a todos.

viernes, 22 de abril de 2011

Especies y subespecies mutantes

Ayer hablaba de los Externos, pero Liefeld y Niceta no fueron los únicos autores en inventar una subespecie mutante (o una especie paralela, según el caso), aunque todas están en el limbo de las ideas perdidas.

  - Externos: Los mutantes inmortales. Ver el artículo de ayer.

  - Neo: Cuando Claremont regresó, tras años fuera de Marvel, a guionizar los X-Men creó esta subespecie. Eran más fuertes, más ágiles, más albinos y llevaban tatuajes en la cara (algo muy de moda por aquellos en los cómics, extrañamente). Acabado el arco argumental, nada se ha vuelto a saber de ellos.

  - Homo superior superior: Otra de las infructuosas ideas del antaño genial Claremont, tras su regreso a la franquicia mutante. Apenas empezada X-Treme X-Men, con los fantásticos dibujos de Larroca y un grafismo increíble, el misterioso Vargas aparecía y mataba a Mariposa Mental. No recuerdo si salió más veces. De todas formas, Mariposa resucitó, así que ya da igual.

  - Cheyarafim y Neyaphem: A mí la etapa de Austen en la Patrulla me parece bastante curiosa. Sin embargo, su idea de que los mutantes con forma de ángel y de demonio eran algo así como unas especies aparte, no es de mis ocurrencias favoritas.

  - Especie Dominate: A Austen le debía apetecer mucho "subespeciar" a los mutantes. Estos eran hombres-lobo. Máximo Lobo era su líder y Lobo Technologies su corporación.

  - Lupinos: Rómulo, un enemigo de Lobezno, decía que había evolucionado de los lobos, no de los primates. Dientes de Sable, Loba Venenosa, Chico Salvaje, Lobezno, Daken, Espina, Feroz y Sasquatch serían parte de esta especie. Rómulo (y su creador Jeph Loeb) debían olvidar que Espina y Feroz son más chicas-gato que chicas-lobo y que Sasquatch no tiene nada que ver con un lobo. Eso sin mencionar que Lobezno o Daken sólo tienen un rasgo animal, las garras, que no es muy lupino. Una suerte que nadie se acuerde de ello.

  - Changeling: Peter David también creó su propia especie, una anterior a los mutantes cuyos poderes se manifiestan al nacer. A ella pertenecerían Madrox, que siempre ha contado que se duplicó cuando el médico le dio el primer azote, y Damian Tryp. No sé dónde ha quedado. Ni siquiera PAD es infalible.

  - Hijos de la Bóveda: Tras el Día M, se vio que el argumento de "nuevo mutante malo que ataca" no iba a ser posible nunca más. A no ser que no fueran mutantes. Así que Carey se inventó a estos chicos de aspecto gótico que llevaban en una nave desde hacía años. Después de "Cegados por la Luz" y "Complejo Mesías" los mutantes han estado tan ocupados con sus propios problemas que no han vuelto a salir.

Y creo que no hay más. Así que, de momento, especiados saludos a todos.

domingo, 10 de abril de 2011

Grandes momentos: La Masacre Mutante

Siguiendo con las historias memorables, le llega el turno a la Masacre Mutante, uno de los argumentos más crudos de la época de Claremont. Cronológicamente va justo antes de la Caída de los Mutantes, pero lo pongo después por tres razones: la Caída es más importante, enlazaba mejor con el asunto de Madelyne Pryor y soy un desastre en organización.

La Masacre Mutante se desarrollaría en Patrulla, Factor X, Nuevos Mutantes, Power Pack, Daredevil y Thor. En principio, Claremont lo concibió para que formase un todo con la Caída de los Mutantes. Los malos serían Nimrod (un centinela venido del futuro) que se fusionaría con el antroide llamado La Furia y sería el responsable de la masacre y Jim Jaspers (un político inglés antisuperhéroes con capacidad para alterar la realidad) que se aliaría con el centinela, cambiaría la realidad y sería quien "matase" a la Patrulla X, aunque luego resucitasen a través del Lugar Peligroso. Sin embargo, era difícil ser Claremont en aquella época. Marvel estaba en medio de una disputa legal con Alan Moore por no pagar derechos por el uso de personajes de Marvel UK (en esos tiempos funcionaban como dos editoriales diferentes y la americana tenía que pagar por usar material de la inglesa), entre lo que se incluía el Doctor Who de Moore. Así que Marvel le prohibió a Claremont usar a Jim Jaspers (no tengo ni idea de por qué sí pudo usar a Mariposa Mental y a Roma, que también eran de Marvel UK) y tuvo que reescribir la historia por completo. No es que hiciera demasiados cambios. En la Caída, como ya vimos, el malo era el Adversario y lo vencerían gracias a Coloso (que Claremont iba a dejar con Longshot para formar Excálibur con Rondador, Kitty y Rachel). En un universo en el que los demonios son vulnerables al hierro, ser de acero te hace imprescindible en cualquier exorcismo.

¿Y cómo quedó la Masacre Mutante? Pues el único cambio importante fue sustituir a Nimrod por los Merodeadores, un simpático grupo formado por Dientes de Sable, Vértigo (una mutada de Tierra Salvaje, el sitio donde todavía hay dinosaurios, que causa mareos), Arpón (un esquimal con un arpón de energía), Marea (da vueltas y tira cuchillas), Arco Voltaico (superfuerza), Blockbuster (más superfuerza), Prisma (es de cristal y refleja ataques), Disruptor (anula los poderes), Cazador de Cabelleras (crea armas con su cuerpo de metal) y, la más interesantes de todos y su líder, Malicia (una entidad mental que poseyó a Polaris). Ah, y Gambito como su guía (eso se sabría muchos años después). El resto seguía prácticamente igual: los Morlocks eran asesinados casi por completo. Además, Kitty Pride, Rondador y Rachel Summers (que estaba fastidiada de antes) eran trasladados a Inglaterra para que no muriesen en la Caída y fundasen Excálibur. Mariposa, Longshot y Dazzle sustituirían a las bajas. Coloso quedaría atrapado, casi permanentemente, en su forma blindada. Arpón le causaría al Ángel las heridas por las que tendrían que amputarle las alas. Lobezno se da cuenta de que Jean Grey está viva. Apocalipsis salva a Plaga para convertirla en Peste, uno de sus Jinetes. Magneto entra en el Club Fuego Infernal. Y, por último, Claremont aprovecha para reintroducir a Madelyne Pryor e insinuar levemente que tiene alguna conexión con Mr. Siniestro.

Mr. Siniestro, era precisamente el causante de la masacre al consider que los Morlocks eran basura genética inservible y que era mejor deshacerse de ellos. Hay gente que dice que se nota que Claremont tuvo que reescribir el guión porque le falta lógica, pero yo creo que un genetista loco que contrata a unos sociópatas queda mucho más bestia que un robot racista del futuro. Pero eso es cuestión de gustos. Masacrados saludos a todos.

viernes, 4 de marzo de 2011

Una lagrimita por los muertos 2

Bueno, terminado el odio hacia la editorial Panini, seguiré con mi ranking de muertos mutantes. Pero antes, saludos al lector de Singapur. Es la segunda vez que sales en las estadísticas, así que supongo que has vuelto por propia voluntad (o que te equivocas mucho). Ya puedo decir que me leen en todo el mundo je, je, je. Bueno, al lío.

Ave de Trueno: Cuando Len Wein y Dave Cockrum planearon el relanzamiento de la Patrulla X en el mítico
Giant Size, lo hicieron con el grupo más cosmopolita que se había visto nunca en el cómic: un alemán, un soviético, un irlandés, un japonés, una keniata (luego sabríamos que era americana) y un americano de la nación apache. Este último es el que nos ocupa. John Proudstar era un guerrero. Muy valiente, muy fuerte, muy orgulloso, muy tozudo... a lo mejor muy tópico. Es posible que fuera lo que no gustó al guionista. O, quizás, sólo quería un golpe de efecto. El caso es que en la siguiente misión, lo liquidó (en realidad, le tocó a su sustituto, Chris Claremont) en la que fue una de las primeras muertes de un héroe protagonista en un cómic. Un clásico.

Dientes de Sable: Dientes de Sable es uno de esos malos que no quieren conquistar el mundo ni robar mucho dinero. A él lo que le gusta es matar. Simple y llanamente. No suelen ser mis malos preferidos, pero le pongo aquí porque es el único malo (con Mística) que no se ha integrado en un grupo X con ganas de cambiar (hasta el Juggernaut estaba contento cuando estuvo del lado de los buenos), porque tuvo un hijo con Mística (eso es un logro), porque tengo que reconocer que es uno de los pocos malos que me daban mal rollo de verdad (sobre todo en la Masacre Mutante) y porque su sociopatía sobrevivió a un sinfín de guionistas. Un cabrón hasta el final.


Y con eso y un bizcocho, hasta otro día. Saludos.