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lunes, 9 de mayo de 2016

X-23 fabricando una superestrella 3

Terminaba el artículo anterior (este) anunciando que algo que ocurriría en la colección de Lobezno podría suponer la gran oportunidad para X-23. Evidente-mente, ese evento misterioso era que Logan moría y la gran oportunidad a la que me refería era que Laura ocupase su puesto como la nueva Lobezno (Lobezna, en realidad). Y no me equi-vocaba. Claro que no tengo ningún mérito, porque se veía venir a la legua. Para empezar, porque Marvel se ha dado cuenta de que la diversidad vende y ,en lugar de hacer lo de siempre (introducir un personaje pequeño del que luego se olvidarán), ha decidido cambiar a sus primeros espadas por perfiles alejados del cliché de hombre-blanco-americano-heterosexual-guapo-cristiano. De los seis prin-cipales personajes, ya han cambiado a Thor y al Capi (y a Spiderman, aunque fuera en Ultimate) y sólo era cuestión de tiempo que le tocase a Lobezno (quedan Masacre y Iron Man).

Además, nombrar a Laura como Lobezno no deja de ser el enésimo intento obsesivo de la editorial de conseguir que una serie de un personaje joven, mujer, sidekick (es decir, compañeros como Robin) y/o mutante en solitario triunfe.

Y, por si estas razones no fueran suficientes, ya demostré en los artículos anteriores que alguien de la editorial está empeñado en convertir a Laura en una superestrella. Hace unos años podría haber sido Joe Quesada (que fue el que llevó a X-23 de la televisión al cómic en NYX) porque era el editor en jefe de Marvel, pero hace tiempo que dejó el cargo, así que no sé quién puede tener a la chica tanto cariño.

Marvel puede ser muchas cosas, pero impredecible no es una de ellas... o sí, porque al mismo tiempo que ha encumbrado a su pupila preferida, ha condenado su colección en uno de los giros comerciales más extraños vistos en tiempos. Como ya he mencionado, en la editorial tienen una obsesión por conseguir que triunfen las colecciones juveniles, las de mujeres, las de mutantes en solitario y las que impli-quen a sidekicks que les permita crear nuevas franquicias como la que tiene Batman (del que cuelgan Robin, Batgirl, Nightwing, Aves de Presa, Catwoman y un sinfín de títulos más o menos variables). Pero, por más que lo intentan, no hay manera de que triunfen ninguna de las opciones. Tormenta, Cíclope, Gambito, los Jóvenes X-Men, Generación Hope, Daken, Pícara... nada acaba de cuajar. Sí, hay excepciones como Cable, Masacre o Hulka, pero son los menos. Últimamente, las esperanzas estaban concentradas en Spider Gwen y Ms. Marvel, ambas con críticas estupendas. Y, al parecer, la siguiente pieza del puzle parecía ser X-23, que cimentaría su éxito editorial en heredar los lectores de Lobezno... ¡anda! ¿pero qué me dices? ¿que traspasan a Old Man Logan al universo principal? ¿que los antiguos lectores de Lobezno van a poder disfrutar de una colección en la que sale una de las mejores versiones de Lobezno que han conocido nunca y no van a tener que leer la de Laura para tener su dosis de garras y adamantium? Pues nada, adiós lectores fijos. Seguro que esta vez es diferente a los dos anteriores y no tienen que cancelar el título por falta de ventas. Seguro, seguro, seguro. De momento, en España, Panini no parece tener tanta confianza en Laura como en los USA y ha decidido sacar la colección en tomo. Chicos listos. Por mucho que se llame “Nueva Lobezna”, no deja de ser una serie de una mujer, joven, sidekick y mutante en solitario. Eso son cuatro maldiciones en una y, aunque Marvel siga empeñado en transformar a X-23 en una super-estrella, quizás está esperando demasiado de ella.

Pero eso ya lo veremos en la próxima entrega. Hasta entonces, superestrellados saludos a todos.


lunes, 12 de enero de 2015

X-23 fabricando una superestrella 2

Decía el otro día que Laura se convirtió en un estorbo para los planes de la editorial. Resultó que Marvel quería lanzar Cisma, una Civil War con mutantes en la que Cíclope y Lobezno se enfrentaban por el papel que los jóvenes desarrollaban en los combates. Contra todo pronóstico, Logan era el defensor de la seguridad de los más pequeños y claro, eso no podía compaginarse con seguir teniendo a X-23 en X-Force asesinando malos. Así que se buscó para ella un lugar cerca de los Vengadores, para que la niña pudiera brillar siendo la única con garras del lugar y ganar seguidores que no solieran leer series mutantes. Como bien sabe Lobezno, para convertirse en una superestrella, hay que tener fas en todos los puertos posibles.

A partir de ese momento, la vida de Laura quedaría más ligada a los Vengatas que a sus hermanos mutantes. Primero en Academia Vengadores se unió a todos los jóvenes de los Ven-gadores (salvo los Jóvenes Vengadores, cosas de la vida). Luego participó durante Miedo Encarnado en The Chosen (supongo que se llamarían Los Elegidos en español, pero no lo sé), el enésimo proyecto de grupo juvenil junto con el nuevo Power Man, Amadeo Cho, Spidergirl y la versión infantil de Thor (Thunderstrike). Y cuando eso no fructificó, fue una de las elegidas por Arcade para reversionar en su nuevo Mundo Asesino la película de Battle Royal como se vio en la colección Vengadores: Arena, donde los jovenzuelos de Marvel debían asesinarse entre ellos para poder sobrevivir.


Mientras esto ocurría, Laura participaba a su vez en otro proyecto de la editorial: convertir a Lobezno en una franquicia en sí mismo. En Marvel debían pensar que si Robin, Catwoman, Red Robin, Batgirl, Batwoman, Nightwing o Red Robin habían conseguido tener series en solitario duraderas y exitosas al amparo de Batman, los retoños de Logan también podrían lograrlo. Pero se equivocaban. Tanto la serie de X-23 como la de Daken (el hijo de Lobezno), acabaron canceladas y el sueño de una nueva franquicia de gente con garras, tuvo que ser aparcado (de momento).

Por supuesto, Laura se volvió a levantar triunfante de este último revés gracias al guionista Brian Michael Bendis. Resultó que (según dicen las malas lenguas) para evitar conflictos en la franquicia, la editorial decidió que las dos colecciones de Bendis (Imposible y Nueva Patrulla X) se quedaran en el bando de Cíclope, dejando a los seguidores de Lobezno bajo el mando (por un breve periodo, al menos) de Jason Aaron. Así Bendis se quedó sin poder usar a Logan, del que es un fan declarado desde que lo incluyó en la alineación de sus Nuevos Vengadores. Pero la pena no le duró mucho porque ahí estaba Laura, un clon del canadiense con más garras, aún más problemas de actitud y abierta a muchas más posibilidades. Sin ir más lejos, Lobezno nunca se hubiera liado con Cíclope (ni siquiera con su versión joven), en cambio Laura lo podía hacer tranquilamente. Y con el Ángel también.

Y así, no solo Bendis obtuvo un Lobezno para unirlo a su Patrulla X original (lo siguiente, supongo, será meter a la hija de Tormenta), también Laura volvió al Olimpo mutante, formando parte del elenco de la segunda colección mutante más importante de estos momentos. No todos los X-Men pueden presumir de haber logrado algo así, sobre todo con una historia tan convulsa como la de X-23.

Y si alguien todavía duda de que Marvel está favoreciendo a la chica para convertirla en una superestrella mutante, sólo hay que echar un vistazo al juego on-line Marvel Heroes, donde personajes tan impor-tantes como el Halcón, Hulka, Spiderwoman o Kaos se tienen que conformar con aparecer como acompañantes no jugables. Otros pobres tan solo han conseguido ser un “traje” de otro héroe (como la Araña Escarlata de Spiderman). Y algunos del renombre del Hombre de Hielo o la Bestia ni siquiera aparecen. Pues bien, en este juego X-23 ha conseguido un personaje propio contra todo pronóstico.

Lo que está claro es que en la vida de Laura está por llegar. Puede que su gran oportunidad llegue ahora, cuando Lobezno... bueno, supongo que a estas alturas ya lo sabe todo el mundo, pero de momento me callaré. Y hasta entonces, superestrellados saludos a todos.

X-23 fabricando una superestrella 1

Algunos personajes triunfan desde el primer momento y parece que cualquier cosa que se haga con ellos saldrá bien. Pero no todo el mundo puede ser Batman y hay veces que la editorial se ve obligada a forzar un poco las cosas para hacer que sus criaturas alcancen el estrellato. A veces es fácil y, otras, un poquito (o un muchito) más complicado. El caso de Laura Kinney, la clon de Lobezno más conocida como X-23, es de las a segundas.

La chica nació en la televisión, en concreto para la serie animada X-Men: Evolution. El programa no tuvo demasiado éxito, pero Laura causó un gran impacto entre los fans, encantados con esta versión juvenil y femenina de Lobezno que tenía garras también en los pies. Y al igual que otras grandes creaciones de la pequeña pantalla como Harley Quinn o Estrella de Fuego, no tardó en dar el salto al mundo del cómic. Su primera oportunidad en papel sería en la miniserie NYX, que se adentraba en la vida de algunos mutantes que no vivían la vida de aventuras de la Patrulla X, sino que tenían que lidiar con sus poderes en el día a día o, como en el caso de Laura, usarlos en el trabajo (sí, un trabajo que requiere garras afiladas y poca ropa).

Con su aire de cómic independiente, NYX cosechó muy buenas críticas, así que Marvel decidió que era el momento de que su chica con garras se dejara los cómics de culto y ascendiera de categoría. Y no se andaron con chiquitas en la editorial pues, en lugar de presentarla en un título como Nuevos Mutantes, se decidió que entraría a formar parte de la Patrulla X coinci-diendo con el segundo regreso (mucho menos esperado que el primero) a la cabecera mutante. Desgraciadamente los eventos de Dinastía de M y el Día M removieron por completo el universo X y su persona acabó perdida entra las muchedumbres de mutantes en extinción, ex-mutantes, pseudo-ex-mutantes y ex-ex-mutantes.

Cualquiera hubiera caído en el olvido (Ave de Trueno III, por poner un ejemplo), pero la editorial no parecía dispuesta a dejar que eso le sucediera a Laura. Así que la convirtió en la protagonista de New X-Men: Acade-mia X, su nuevo intento de serie juvenil mutante que seguía la estela del New X-Men de Grant Morrison. Las ventas no acompañaron, pero aun así logró durar 46 números. Tras la saga Com-plejo Mesías, la serie fue cancelada y relanzada como Jóvenes X-Men, pero X-23 ya no estaría en esa etapa. Le esperaban metas mayores. Porque Marvel no estaba dispuesta a que se perdiera el evento mutante de esa temporada: el relanzamiento de X-Force. El título por antonomasia de los 90 volvió con una original propuesta gráfica, una alineación renovada (salvo por Sendero de Guerra, que fue miembro del X-Force original) y mucha más violencia. Pero nada dura para siempre y el tiempo de Laura en el equipo se acabó cuando, a pesar del amor que le tienen, se convirtió en un estorbo para los planes de la editorial.

Y, de momento, lo dejamos por hoy. El lunes que viene, más cosas sobre X-23. Superestrellados saludos a todos.

martes, 19 de febrero de 2013

Luke, yo soy... tu clon

Con el uso que han tenido los clones en el mundo del cómics (Bizarro, Superboy, Wonder Girl, Araña Escarlata, Ragnarok...) y en la ciencia ficción, es curioso que tardaran tanto en darles cabida en las series mutantes. Fue con Mister Siniestro, genetista malévolo con pinta de Drácula (bastante mejorado en la etapa actual de Patrulla X) y su banda de asesinos psicópatas conocidos como Merodeadores, a los que tenía clonados por si a alguno pasaba a mejor vida (como sucedió varias veces). Sin embargo, hay casos más importantes:

- Madelyne Pryor: Un problema de derechos trastocó los planes que tenía el guionista Chris Claremont para su saga "La Masacre Mutante", obligándole a crear al ya mencionado Mr Siniestro. El científico loco que quería deshacerse de material imperfecto también le sirvió para darle un origen a la pobre Madelyne cuando Jean Grey resucitó y el mundo se quedó pequeño para tanta pelirroja. Y así Maddie, mascota de este blog por excelencia, pasó de "parecerse a Jean" a ser un clon suyo ideado por Siniestro. Con tanta copia y fuerza Fénix, no había quién se enterase de cuál era la de verdad y cuál no (en la imagen superior, Mr. Siniestro pasa el rato con su ejército de Madies y alguno de sus "yoes").

- Discordia: "La Canción del Verdugo" fue la gran saga de principio de los noventa, la primera aventura en la que se reunieron a los grupos surgidos tras la marcha de Claremont y la forma perfecta para dar más consistencia a la franquicia mutante. Pero los comentarios sobre la saga lo dejaremos para otro día. Lo que importa aquí es el villano de la historia. El hombre que disparó al Profesor Xavier y que casi acaba con su vida... ¡¿Cable?! No, claro que no. Eso no tendría sentido. Mucho mejor que fuera un clon de Cable creado y criado (torturado más bien) por Apocalipsis, gobernante de ese futuro distópico.

- Joseph: Tanto empeño pusieron en los 90 en volver a Magneto malo, que cuando quisieron usarlo en los X-Men, ya era imposible. La solución fue fácil: sacarse de la manga una versión más joven, más amnésica, más moralista y más aburrida para integrarlo en el grupo y arrejuntarlo con Pícara (a parte de Cíclope y ella, debe haber pocos personajes que se hayan liado con el clon y el original). Por supuesto, Magnus no se tomó nada bien que alguien hubiera hecho una copia de él (tiene un trauma desde que le sustituyeron por un robot en los años 60) y el bueno de Joseph acabó muerto. De momento, que ya se sabe que los clones tienen tendencia a ser reclonados. Si no que le pregunten a Maddie o a Discordia.

- X-23: Al igual que Haley Quinn antes que ella, la pequeña Laura nació en una serie de televisión, en concreto en la olvidada "X-Men Evolution". De ahí la recató Joe Quesada para su proyecto sobre mutantes sin hogar "NYX" y de un salto, acabó en la mismísima Patrulla X y convirtiéndose en la clon femenina de Lobezno. La clonación ha avanzado un montón, ahora le pueden cambiar el sexo, el número de garras (Laura tiene 2 en cada mano y, al menos en NYX, 2 en cada pie), la cantidad de vello corporal... Eso sí, la simpatía de Logan no se la pudieron quitar.

- Las Cucos de Stepford: Quién quiere un clon cuando puede tener 5, sobre todo si es de Emma Frost, debió pensar Grant Morrison cuando creó a estas quintillizas con mente de colmena y el humor de un iceberg. Pero 5 siguen siendo pocas Emmas (bueno, en ese momento ya sólo quedaban 3 vivas), así que en "La Canción de Guerra de Fénix" se rebeló que, en realidad, eran parte de un programa Arma (y quién no en el mundo mutante) y que, en realidad, el número de clones de 1000. Desgraciadamente, a nadie le pareció buena idea dejar sueltas a otras 900 Reinas Blancas y al final del cómic, sólo quedaron las de siempre.

Y con esta bonita imagen de la cadena de producción de Emmas Frost digna de "Matrix" me despido hasta el próximo día. Clonados saludos a todos.